INTERTOPÍAS| ivars, 2008

INTERTOPÍAS

Centro Cultural, Diputación Provincial de Málaga, 2008

es un proyecto que consta de cinco obras (video monocanal, multicanal o video instalación) acompañadas siempre de vinilos en la pared con un texto acerca de cada una de las obras. Son obras que tienen su origen en diversas etapas y formatos desde 2006. Al final de las descripciones técnicas se pueden leer el texto general de la exposición y los vinilos y textos de cada obra.

OBRA 1. ROJO POR FUERA Y ROJO POR FUERA (VERSIÓN n-1)

Intervención física en plaza del Museo Reina Sofía (2007): pantalla gigante, 10 vehículos turismo y red de elementos luminosos.

Tema: las redes personales-sociales y los circuitos cerebrales individuales

VIDEO-PROYECCIÓN+MONITOR+VINILO PARED

G.1

Tarde noche del día 7 de noviembre de 2006. En el nivel superior de la plaza Sánchez Bustillo -en el rectángulo formado por el museo Reina Sofía, el Conservatorio superior de música, la torre de ventilación del parking subterráneo y un edificio de viviendas-, se sitúa la intervención Rojo por fuera y rojo por fuera.

Diez coches de color gris metalizado forman un embotellamiento. En sus reproductores de audio se pueden oír sonidos de claxon, ruidos de motores en marcha, acelerones, etc. Por las ventanillas abiertas de los vehículos pasa una multitud de gruesos tubos rojos. Estos tubos enlazan mediante bucles todos y cada unos de los coches. Dentro de los tubos se puede apreciar una secuenciación de luces en la que se persiguen unas a otras dando lugar al llamado “efecto rata”. En la torre de ventilación del parking se apoya una gran pantalla de proyección sobre la que se proyectan imágenes de vídeo en bucle continuo.

 Las imágenes proyectadas son de diversos tipos y están intercaladas entre ellas mediante fundidos o cortes. Existen imágenes en 3D de una especie de red vascular de tubos rojos formados por cientos de fotografías obtenidas de la www y que ilustran la vida conflictiva de nuestros días. Estas imágenes en rojo se intercalan con otras en blanco y negro de la misma red sincronizándose con un sonido tipo beep intermitente como los que se oyen en las monitorizaciones hospitalarias. Por otro lado existen imágenes en negativo de seres humanos que manipulan en torno a sus cabezas una maraña de cordones rojos a modo de circuito sanguíneo extra-cerebral. Estas imágenes en negativo a su vez se intercalan con otras en las que toda la imagen se dibuja en rojo. En una especie de mezcla aleatoria, siempre al ritmo de un beep intermitente, se suceden las imágenes durante varios minutos hasta que un rojo absoluto en la pantalla y un beep continuo de unos segundos nos advierten del fin del vídeo. Poco después, el sonido beep se hace de nuevo intermitente y las imágenes alternantes vuelven a producirse.

VINILO

MISERIA VS. MISERIA

(estracto del texto Rojo por fuera y rojo por fuera. Anactual)

[…] La Sociedad Española de Neurología y otras instituciones necesitaban un evento artístico para llamar la atención sobre una dolencia que afecta a muchas personas de edad avanzada y que supone la segunda causa de muerte entre las mujeres: el ICTUS. El ictus engloba una serie de patologías cuyas consecuencias finales (para no extenderme en su descripción) son la falta de irrigación del cerebro (por isquemia o hemorragia) y las disfunciones motoras, sensibles, etc., que se derivan de ello, incluida la muerte, y que generan muchos sufrimientos en los pacientes y en sus familiares. La actualidad hoy día llama a las puertas del calendario ofreciendo días para la reivindicación de numerosos conflictos o demandas sociales. Pues bien, hay un Día del Ictus en España que se celebra el 7 de noviembre de cada año desde hace varios. Rojo por fuera y rojo por fuera no sólo es pues fruto del presente sino que además es una obra de encargo.

[…] Kierkegaard dividía a los hombres en dos tipos de desesperados: los que saben que lo están y los que no lo saben. El mundo hoy ya no se divide en clases sino en dos tipos de víctimas de la miseria. Por un lado, las víctimas de la evidente miseria física, económica, de escasez de bienes materiales básicos, es decir, aquellos que no consiguen superar el umbral de la pobreza. Y, por otro lado, las víctimas de la miseria psicológica que afecta a aquellos que aun viviendo en la abundancia, o precisamente por ello, somos diana de una daño psicológico que hace de nuestra cotidianidad un excelente caldo de cultivo en el que anida la insatisfacción profunda en forma de depresión o de angustia, independientemente del nivel de ingresos que tengamos. Y el “pecado original” en ambas versiones de la miseria parece referirse a lo mismo: o ser pobre o no ser suficientemente rico, respectivamente.  

[…] En el desarrollo de un Ictus parecen intervenir algunos factores genéticos, pero la mayoría de los factores exógenos tienen que ver con ¿por qué llevamos la vida que llevamos?. La miseria psicológica no es sólo un estado de la mente, tiene consecuencias físicas, y el ictus es una de ellas. ¿Por qué tomamos alcohol y otros tóxicos y drogas del modo en que lo hacemos? ¿Por qué sufrimos estrés? ¿Por qué nuestra alimentación es cada día más absurda? ¿Por qué cada día hay más obesos y más anoréxicos? Si quisiéramos tratar literalmente (diríamos sintomáticamente) el ictus, sólo saciaríamos las necesidades puritanas de aquellos que han hecho de su vida una adicción a lo saludable, como compensación de aquella insatisfacción profunda de la que hablábamos antes, y esgrimiríamos una campaña de deshabituación al uso. Pero si queremos hacerlo desde algún lugar que nos empeñamos en ignorar (la racionalidad no instrumental, p. e.), quizás el ictus nos resulte un epifenómeno más de esta vida adicta al progreso insostenible y al fetichismo del crecimiento. Deleuze nos hablaba de la pequeña salud y de la gran salud, es una elección. .

OBRA 2. POWER POINT

Tres tamaños y formatos de pantalla escalados de menor a mayor tratando el mismo tema con aproximaciones artísticas diferentes.

Tema: las relaciones entre el arte y los procesos electorales

VIDEO-PROYECCIÓN+PLASMA+PANTALLA DE ORDENADOR+VINILO 

 En tres pantallas de tamaño progresivo:

1. proyección: pegada de carteles en negativo de los principales candidatos a la presidencia del gobierno de España en las elecciones generales de 2008

2. plasma: power point 50/50. Estamos rodeados de ingenios. Utilizando el formato Power Point suministrado en el paquete Office de Windows ofrecido por Microsoft se produce una sucesión de imágenes fijas, vídeos y textos alusivos a proyectos que podrían realizarse dentro de las artes de acción en relación con las convocatorias electorales. Ironías visuales y textuales y una cierta tristeza recorren estas “diapositivas” en un contexto en el que las artes de acción suelen hacerse eco meramente de las cuestiones más obvias del ejercicio de la política y rara vez se ven a sí mismas como puntos de poder. Una intelligentzia que menos a menudo de lo que quizás debiera se observa a sí misma como sujeto de crítica y, por tanto de autocrítica.

3. pantalla de ordenador: performance del día de la inauguración. Se diagnostica mediante un fonendoscopio los puntos de poder hallados en el espacio expositivo.

G.1

G.2

G.3

VINILO

ARTE POLÍTICO-MEDIAL Y MEDIALDEMOCRACIA

(confesiones de un investigador privado)

(extracto del texto del mismo título)

 Dos de los temas que más y mejor han atravesado los últimos decenios han sido formulados como preguntas: el problema del “nosotros” explícitamente planteado por Foucault pero también por Habermas, Rorty, Sloterdijk y tantos otros; y la pregunta sobre “cómo nos contamos las cosas que nos pasan” de Deleuze, pero también de Debord, Mac Luhan y de tantos otros. Estos dos problemas no son equivalentes pero tienen mucho en común y son de gran importancia para el futuro de nuestras democracias. Sólo hay que pensarlo un momento, dedicarle un poco de tiempo a esas dos cuestiones para incorporar la relación entre ellas con la que propongo en el título.

 […] Debo confesar que la decisión tomada en abril de 2007 de proponer a mis compañeros el tema de investigación Artes de acción y mecanismos y convocatorias electorales y una exposición ad hoc, no se correspondió con sesudos planteamientos, sino con un acto reflejo. Empezaba a sonar el ruido de fondo que aumentaba progresivamente con la cercanía de la cita electoral de marzo de 2008 y yo me encontraba de baja paternal. Demasiado futuro como para evitar la tentación. Y la tentación se forjó alrededor de la pregunta un tanto naïf que suele inspirar las investigaciones científicas y las propuestas artísticas: ¿qué pasaría si…?

  […] Pero… ¿qué habría de pasar? ¿qué es lo que se espera, qué es lo que esperamos de las propuestas artísticas político-mediales bajo el imperio de la medialdemocracia? ¿se producirán lecturas innovadoras y electrizantes que cambiarán la faz de la Tierra? ¿se trata de elevar la exigencia de las conciencias más perezosas? ¿se abrirán finalmente paso las marchas libertadoras entre los esbirros de la dominación? ¿calmaremos los artistas nuestra sed de victoria sobre los conspiradores del mal? ¿conseguiremos erradicar las desigualdades entre los pueblos y entre los hombres? ¿podremos desenmascarar las mentiras y las falacias que nos hacen tragar con el bálsamo del crecimiento económico y el estado de bienestar? ¿se conseguirá producir recargas simbólicas a partir de movimientos emancipadores? ¿o ganar la guerra de audiencias a favor de los más desfavorecidos? No creo que todo eso se espere, pero entonces ¿qué se pretende? ¿qué es razonable esperar?

 […] Si vivimos en un sistema de medialdemocracia, cualquier intento de suscitar cambios en ella a través de producciones artístico-político-mediales son, cuanto menos, ingenuas o de muy corto alcance. La consigna “usar las mismas armas que el enemigo” podría tener interés si el enemigo fuese la democracia (o la política) y sus armas los medios de comunicación. El asunto es que hoy por hoy los medios ya no son el arma que confiere poder (como antaño el arte era el medio que confería poder… al Estado, a la Iglesia, a la Revolución), sino que se han convertido en un poder ultradeterminante apenas distinguible de otros poderes en una confusión de magmas enredados y tenebrosos. ¿Tratar de manejarlos artísticamente? ¿Por qué hay artistas que insisten en ese camino… artístico?

 […] Decidir acerca de qué es “nosotros” y acerca de “cómo deberíamos contarnos las cosas que nos pasan” son, como decía al principio, dos grandes temas que nos afectan a todos y que -más allá del consumo de esencialismos hipnotizantes o del consumo de seductoras rebeldías artísticas- deberíamos de una vez por todas ponernos a negociar políticamente en el ámbito de una democracia que pretenda reubicar, redimensionar, la posición de los medios en su desarrollo. Lo demás, aire; cuanto más individual y más a nuestro gusto, mejor.

OBRA 3. PLANNING BOSA

En un plasma se desarrolla  un vídeo grabado y editado durante una escuela de verano en Cerdeña

Tema: el abuso del intervencionismo urbanístico “bienintencionado”

PLASMA+VINILO PARED

VINILO

PLANNING BOSA

Durante la International Alghero Summer School dedicada en 2007 al Diseño y Ambiente fueron invitados numerosos profesores y alumnos de diversas partes del mundo para formar laboratorios de investigación que contribuyeran al análisis del ambiente de la ciudad de Bosa.

Bosa es una pequeña y encantadora localidad marítima al oeste de la isla de Cerdeña donde la vida transcurre aún con un controlado nivel de turismo y un cierto abandono. El vídeo Planning Bosa trata de poner en cuestión las “bienintencionadas” propuestas de arquitectos y diseñadores que sostienen la necesidad de realizar intervenciones en aspectos importantes de Bosa para contribuir a su desarrollo económico y ambiental.

Planning Bosa se acerca a estas propuestas arquitectónicas, urbanísticas y de diseño identitario reflexionando sobre la vida más allá del fetiche del crecimiento económico y de las necesidades creadas por intereses políticos, económicos, etc. Dividido en cuatro partes, en la primera de ellas Il concetto, se propone revisar la mirada propia de la cuadrícula constructiva que componen las verticales y las horizontales. En la segunda parte, L’esperienza, se acerca de manera frívola a las costumbres locales mediante un producto alimentario típico de la zona. La “botarga”, unas huevas de pescado de sabor muy fuerte que usualmente se toma en escasa cantidad rallada sobre los espaguetis, en este caso es masticada por una boca femenina que hace elegantes esfuerzos para no tener que vomitarla. En la tercera parte, Il progetto varias maquetas de la ciudad de Bosa se reconstruyen y deconstruyen en un alocado juego de niños mientras suena una Bossa Nova. En La vita, la cuarta parte del vídeo, al son de la canción La bambola interpretada por Patty Bravo, dos individuos toman una copa de helado en una plaza del pueblo mientras sus gestos histriónicos se intercalan con las imágenes cotidianas de una localidad y una población que debería pensarse mucho si necesita la intervención ajena, “experta”, para vivir una vida que merezca ser vivida.

OBRA 4. ISOLA APERTA-ISOLA CHIUSA

En una proyección se desarrolla un vídeo grabado y editado durante una escuela de verano en Cerdeña.

Tema: relaciones de identidad entre una isla y un individuo

PLASMA+VINILO PARED 

VINILO

LA ISLA Y OTROS INDIVIDUOS

 Nos dicen que una isla se diferencia de un continente en que su clima es prácticamente uniforme, tiene “su” clima. Algunas islas en la actualidad son máximamente atravesadas por flujos de personas provenientes de todos los confines de la tierra. Cerdeña es una de ellas. A modo de privilegiado destino turístico, especialmente alguna de sus zonas como la Costa Esmeralda, es un lugar de estancia excepcional tanto por su clima como por su situación geográfica y sus bellezas naturales y por las peculiares actividades que pueden desarrollarse en ella.

 No sabemos si el concepto de “aislamiento” individual ha sido copiado del de aislamiento geográfico, y creemos que esto, finalmente, carece de importancia. Es un paralelismo tópico y profundizar en ello quizás no sea de gran interés. Sin embargo, sí puede resultar interesante el concepto de turismo especialmente en el caso de una isla, atravesada por forasteros curiosos que arrastran sus propias idiosincrasias hasta su objeto de curiosidad, como paradigma del turismo diríamos “socializador” que cada vez más se ejerce sobre el individuo en y desde las sociedades occidentales. Los individuos (si es que tal cosa realmente llegó a concretarse en algún momento de la Historia) son ahora destinos turísticos para multitud de experiencias que pueden alojarse en él. Si consideramos al individuo como una isla sobre la que desfilan una inmensidad de opciones como si fuesen masas turísticas que en cierto modo lo colonizan superficialmente, estaremos en el camino de investigar si el individuo aún existe como algo que pueda considerarse asertivo y necesario o si la impronta de un cierto individualismo ya sólo puede ser leída de manera peyorativa a través del estigma de lo “antisocial”.

 Aprovechando la inmensa fortuna de realizar un vídeo en un contexto investigador como es la Escuela de Verano de Diseño y Ambiente en la ciudad de Olbia, trabajamos sobre una atmósfera en la que se combinan el carácter físico de una isla paradisíaca y paradigmática, el concepto de aislamiento personal en busca de una cierta calma iniciática, el turismo de masas y de elite y el carácter, aún, de un individuo que como una isla siente la amenaza de ser colonizado por todos aquellos que acaso tratan de impedir ciertos privilegios que el individuo se da a sí mismo y que una isla, a pesar de todo, se reserva.

 Que nos hundamos o no bajo el peso del turismo en el caso de una isla, o bajo el peso de lo social, en el caso del individuo, es algo a lo que atendimos durante unos días de trabajo en equipo bajo un mismo clima de investigación y producción.

GUION VÍDEO

Isola aperta -1-

IO ERO UN’ISOLA CHE NAVIGAVA SUL CIELO DEL MARE NEL CENTRO DEL MONDO

MA TANTE TRADIZIONI EMERSE DAL VENTRE DELLA TERRA HANNO BLOCCATO I MIEI PORTI E QUELLO CHE SENTO

TANTO LATTE PATERNO NUTRENDO LA PROPRIA FEDE

TANTI PROFUMI CHIUSI NELLA MIA CASA

TANTI PROVERBI STANCHI

TANTE SERIETÀ DEL TERRITORIO SEGNATO NELLA MAPPA NAZIONALE

TANTE FESTE POPOLARI DELL’ORGOGLIO LOCALE

[YO ERA UNA ISLA QUE NAVEGABA SOBRE EL CIELO DEL MAR EN EL CENTRO DEL MUNDO

PERO TANTA TRADICIÓN EMERGE DEL VIENTRE DE LA TIERRA QUE HA BLOQUEADO MIS PUERTOS Y AQUELLO QUE SIENTO

TANTA LECHE PATERNA NUTRIENDO LA PROPIA FE; TANTO PERFUME CERRADO EN MI CASA;

TANTO PROVERBIO CANSADO; TANTA SERIEDAD DEL TERRITORIO MARCADO EN EL MAPA NACIONAL; TANTA FIESTA POPULAR DEL ORGULLO LOCAL]

Isola chiusa -1-

IO ERO UN’ISOLA TRANQUILLA ANCORATA NEL FONDO DEL’ESSERE

MA TANTE NAVI ARRIVANDO SULLA MIA PELLE HANNO DEFORMATO IL MIO PROFILO

TANTI DOGMA FORESTIERI

TANTE PAROLE

TANTI FENOMENI DIVERTENTI

TANTI SPETTACOLI DI ARTE VARIA

 [YO ERA UNA ISLA TRANQUILA ANCLADA AL FONDO DEL SER

PERO TANTA NAVE LLEGANDO A MI PIEL HA DEFORMADO MIS CONTORNOS

TANTO DOGMA FORASTERO; TANTO CONCEPTO PIRATA HA ASEDIADO MI COSTA; TANTA PALABRA; TANTO FENÓMENO DIVERTIDO; TANTO ESPECTÁCULO DE VARIEDADES]

Isola aperta -2-

IO ERO UN’ISOLA CHE GIOCAVA CON LA SCHIUMA DELLE ALTRE RISATE

MA LE LINGUE CLASSICHE HANNO SOTTOMESSO IL RUMORE AVVENTURIERO

TANTI MAGISTRATI DELLA MALAFEDE

TANTA RABBIA DELLA FRATELLANZA

TANTE PAURE DAL BINOCOLO

TANTA NOSTALGIA ASSASSINATA

TANTE ORGIE DEL SANGUE PROPRIO

 [YO ERA UNA ISLA QUE JUGABA CON LA ESPUMA DE OTRAS RISAS

PERO LAS LENGUAS CLÁSICAS HAN SOMETIDO EL RUMOR AVENTURERO

TANTO MAGISTRADO DE LA MALA FE; TANTA RABIA DE LA FRATERNIDAD; TANTO MIDEO A LOS PRISMÁTICOS; TANTA NOSTALGIA ASESINA; TANTA ORGIA DE LA SANGRE PROPIA]

Isola chiusa -2-

IO ERO UN’ISOLA CALMA NASCOSTA DALLA BUFERA

MA TANTI VENTI STRANIERI SOFFIANDO IN TORNO A ME HANNO ABBANDONATO IL MIO CUORE NEL VORTICE DEL TORNADO

TANTI CONCETTI PIRATA HANNO ASEDIATO LA MIA COSTA

TANTI TURISTI INSOLENTI HANNO PRESO IL SOLE MIO

TANTE NUOVE MORTI HANNO NAUFRAGATO NELLA MIA SPIAGGA.

TANTI BALLI IN MASCHERA SULLA RIVA DEL MARE

 [YO ERA UNA ISLA CALMA ESCONDIDA DE LA TORMENTA

PERO TANTO VIENTO EXTRANJERO SOPLANDO A MI ALREDEDOR HA ABANDONADO MI CORAZÓN EN EL VÓRTICE DEL TORNADO

TANTO TURISTA INSOLENTE HA TOMADO MI SOL; TANTA MUERTE NUEVA HA NAUFRAGADO EN MI PLAYA; TANTO BAILE DE MÁSCARAS A LA ORILLA DEL MAR)

Isola aperta -3-

IO ERO UN’ISOLA NOMADE RICERCANDO UN AMANTE SENSA CONFINI

MA LA LACRIMA DITTATRICE HA AFFOGATO LA MIA TRAVERSATA

TANTI VECCHI CONTRATTI

TANTE RISPOSTE AUTOMATICHE

TANTE EREDITÀ SENZA SENSO

TANTI SIMBOLI PER NIENTE

TANTA ALLEGRIA NELL’ANIMA CHIUSA

 [YO ERA UNA ISLA NÓMADA BUSCANDO UN AMANTE SIN LÍMITES

PERO LA LÁGRIMA DICTADORA HA AHOGADO MI TRAVESÍA

TANTO VIEJO CONTRATO; TANTA RESPUESTA AUTOMÁTICA; TANTA HERENCIA SIN SENTIDO; TANTO SÍMBOLO PARA NADA; TANTA ALEGRÍA EN EL ALMA CERRADA]

Isola chiusa -3-

IO ERO UN’ISOLA CIRCONDATA DA ONDE DI UNA CERTEZZA ASSOLUTA

MA UNA LAICA VERITÀ PRONUNCIATA DA UNA BOCCA UNIVERSALE É UN SILENZIATORE DEI PROPRI FRANGIFLUTTI

TANTA INNOCENZA PERDUTA

TANTI ERETICI DISCORSI

TANTI BASTARDI ENCICLOPEDICI

TANTE VISIONI ALL’ISTANTE

TANTI APPARECCHI FESTIVI

 [YO ERA UNA ISLA RODEADA DE OLAS DE UNA CERTEZA ABSOLUTA

PERO UNA VERDAD LAICA PRONUNCIADA EN UNA BOCA UNIVERSAL ES UN SILENCIADOR DE MI PROPIO ROMPEOLAS

TANTA INOCENCIA PERDIDA, TANTO DISCURSO HEREJE, TANTO BASTARDO ENCICLOPÉDICO, TANTA VISIÓN AL INSTANTE, TANTO APARATO FESTIVO]

OBRA 5. FIUME TEVERE

Vídeo en el que se desarrolla un plano secuencia fijo del río Tíber mientras se desarrolla sonido envolvente.

Tema: la sucesión de poderes imperiales, el azar y la producción de  residuos

VÍDEO-PROYECCIÓN+SONIDO ENVOLVENTE+VINILO PARED

Sobre un muro se proyectan imágenes de residuos urbanos que se arremolinan en el río Tíber a la altura del puente Garibaldi, esa frontera que comunica la Roma Imperial con el Trastevere. Los objetos flotantes –fundamentalmente botellas y pelotas de plástico- entran y salen del río en un juego azaroso entre la espuma del agua. Pero, antes de acceder a la proyección, puede oírse en la sala un potente sonido envolvente que inunda con su eco cada recodo. Emperadores, papas, dictadores y presidentes de la República, todos ellos responsables de la ciudad de Roma en algún momento de la historia, son anunciados de forma protocolaria por una profunda voz de barítono.

VINILO

URBI ET ORBI

 Urbi et orbi es en la actualidad una bendición cuya prerrogativa sólo cabe al Papa de Roma y puede ser recibida incluso, según creen los fieles, a través de los canales mediáticos (radio, televisión, Internet, etc.). En dos ocasiones, domingo de Pascua y Navidad es otorgada para redimir mediante una indulgencia plenaria todos los pecados de aquellos que estén a bien con Dios. La fórmula Urbi et Orbi, es heredera de las proclamas del Imperio Romano y entonces significaba “a la Ciudad (Roma) y al Mundo”. Ahora también.

 Visitar Roma es visitar el espectáculo. ¡Cómo tuvo que ser aquello! Las ruinas de la vieja Roma imperial son el testimonio de una época de esplendor político y económico como pocos se hayan conocido en la historia. En un viaje turístico, uno trata, con su handycam doméstica, de registrar para el recuerdo aquellas escenas que han de calar en su memoria para siempre con plenitud de detalles. Después de diez días de recorrer la ciudad a pie, tuve la sensación de que aquello era una estupidez. Es inabarcable y, seguramente, kitsch. Cada día cargando con la dichosa cámara sin registrar nada. Se te ocurren ideas, incluso para montar un vídeo, y vas haciendo acopio mental de imágenes grandiosas que no paran de sucederse ante tus ojos. Inútil.

 Cada vez que transitaba por el puente Garibaldi, esa comunicación fronteriza entre el Trastevere y la Roma imperial y barroca, para hacer la visita desde mi hotel a la ciudad, me asomaba al río para observar un conjunto de elementos que se arremolinaban en él recibiendo el embate de una pequeña cascada artificial. Pelotas y botellas de plástico sobre todo, pero también algún tronco, subían y bajaban del fondo a la superficie y giraban en torno a sí mismos de un modo completamente azaroso. Ésa fue mi imagen melancólica de una ciudad arruinada. El último día decidí grabar, bajo un sol de justicia, ese pequeño remolino que quién sabe desde cuándo se formaba en aquellas aguas renovando sus elementos a lo largo de los días. Al volver a casa pude ver que la grabación estaba desenfocada. Grabar desde un puente que temblaba a cada paso de tranvía, un cierto nerviosismo melancólico y mi inexperiencia con la cámara sólo son excusas para hacer de aquella grabación algo impresentable.

 Dos años después he decidido volver a Roma para grabarlo de nuevo sin tener la certeza absoluta de que aquel remolino contuviera los mismos elementos que me sedujeron la primera vez. (Aunque he de confesar que envié a una espía unos meses antes a comprobar cómo estaba el objeto de mi interés). Seguía allí. Con la compañía experta de Alberto Chinchón, grabamos de nuevo. Las pelotas no eran las mismas ni las botellas de plástico refulgían con el mismo brillo que en la primera ocasión. El día era nublado y algo lluvioso, pero a pesar de la renovación de los residuos plásticos y del cambio de luz ambiente la sensación melancólica fue la misma. Quizás más intensa. En mis oídos, acompañando el estruendo del remolino, resonaban, como en una estancia palatina, los nombres imperiales, papales, dictatoriales, presidenciales, de todos aquellos que gobernaron Roma, o el Mundo desde ella, y que se agitaban en la espuma del poder, por los siglos de los siglos, dejando sus residuos de todo tipo Urbi et Orbi.

 

TEXTOS COMPLETOS CATÁLOGO

INTERTOPÍAS

(vivir, pensar, en los huecos)

Un desamparado proceso de investigación y una exposición seguramente errónea

Joaquín Ivars, 2008

DEL DESAMPARADO PROCESO DE INVESTIGACIÓN[1]

En unos momentos en los que invocar la utopía humanista para la solución de los problemas de creciente complejidad que nos acucian parece un tanto ingenuo y humano, demasiado humano; y, en unos momentos en los que invocar la utopía post-humanista cuya faz nos es desconocida y a menudo se nos presenta como monstruosa o inhumana, demasiado inhumana, tratar de pensar una utopía “intermedia y móvil” es una tarea casi imposible.

Sin embargo, no podemos dejar de intentarlo. Si la utopía es en origen social y casi siempre se ha planteado como un telos, una teleología en la que encontraremos conocimiento y bienestar en un más allá temporal y espacial, quizás cabe la tarea de repensar ese topos no en un lugar futuro sino en aquellos lugares móviles que hemos ido dejando vacíos entre nuestros más evidentes afanes. Aquellos huecos que no han sido cubiertos por el Proyecto Moderno definido por la especialización, la diferenciación, la racionalización instrumental o la mercantilización; es decir, en la medida de lo posible, al margen del mainstream de la Modernidad que como tantas apuestas humanas fue tan mal interpretada como mal usada por todos aquellos que la utilizaron a manera de máscara ideológica para encubrir los intereses más espurios. Jaula de hierro.

Pero, tampoco la atomización del anti-Proyecto Postmoderno ha sabido proponer otra utopía sustitutiva más allá de la del relativismo vacuo y supuestamente emancipador del “todo vale” en el que nadie, salvo los desdichados aprovechados de siempre, realmente encuentra consuelo. La banalización subsiguiente a la bienintencionada actitud postmoderna de liberación de la jaula de hierro moderna ha tenido consecuencias catastróficas. La superficialidad inteligente y crítica ha sido malinterpretada por unos y rentabilizada por otros, todos amantes del Blockbuster y del best seller. Utopía del presente perfecto: Jaula de oro. El espectáculo ha vencido y todo aquello que queda fuera de la combinación de obviedad y efectos especiales -el mainstream de la postmodernidad de más bajo perfil-, es reducido a la inexistencia.

Si en la malinterpretación triunfante y capitalizadora del proyecto moderno la solidificación de sus propuestas impedían la articulación con otras visiones que no fuesen las de la ciencia, el universalismo, el progreso, el crecimiento, etc., en la malinterpretación y rentabilización grosera de las actitudes postmodernas la licuefacción o gasificación de sus propuestas impiden de manera casi absoluta cualquier tipo de definición de posibilidades o trayectos que no pasen por el mero efecto collage o la yuxtaposición arbitraria de fenómenos más o menos relevantes.

Nos dice Sloterdijk que el hombre es el animal que se predice, y parece que de eso no cabe ninguna duda; pero una cosa es que se prediga y otra muy distinta que cumpla lo prometido. El humanismo ha predicho mucho y ha cumplido parte de su agenda, pero aquello de lo que más trataba -“la Humanidad”- ha quedado cada vez más desdibujado y postergado. El conjunto de seres humanos jamás ha conseguido ponerse de acuerdo en definir, más allá de afanes colonizadores (universalistas pero fundamentalmente eurocéntricos), qué es eso que solemos llamar Humanidad. Y en esa tarea inconclusa, parece que irremediablemente fracasada, de establecer un “nosotros” (tarea hoy además arrinconada por las biopolíticas y las políticas del multiculturalismo), las diversas corrientes ideológicas han ido dejando estelas de negligencias y compromisos vergonzantes que sólo han servido para empeorar las cosas. Ni el nosotros universal se ha cumplido ni parece que los mosaicos multiculturalistas y biopolíticos puedan constituirse en solución sustituta.

La historia de las relaciones entre arte y política se corresponde con una sucesión de fracasos, algunos de ellos vergonzosamente exitosos. El arte casi siempre ha ido a remolque de los devenires políticos e ideológicos, y su filiación -más a menudo de lo que a algunos les gusta reconocer- ha sido eso, una filiación ideológica que comprometía su independencia para cumplir unos deberes que provenían de intereses de diverso cuño y de los que recibía como recompensa todo tipo de prebendas y parabienes. Las Grandes Ideas siempre produjeron su Gran Arte (véase eso que llaman Historia del Arte) y éste siempre reprodujo o representó aquellas. Casi siempre, esas ideas grandes se correspondieron con un cierto humanismo de carácter religioso o laico (incluso sus versiones más transgresoras) y han tratado de exportar sus doctrinas en forma de cristianismo o socialismo urbi et orbi (a Roma y el mundo, nada más imperial). Incluso cuando el cinismo neoliberal reclama por enésima vez la “mano invisible” del mercado como solución a nuestros problemas (o en nuestros días la “mano visible” del Estado para reparar la maltrecha “mano invisible” del mercado), el arte sólo ha sabido esgrimir las viejas ideas humanistas para llevarse ambas manos a la cabeza en un gesto tan espectacular como inane o acompasar ese cinismo de manera descarada con un tinte escéptico y cool que argumenta: no hay nada que hacer, nada escapa del juego de la rentabilidad, juguemos, pues, mejor que nadie. Aunque, desde luego, ya sabemos que este “jugar” es falso. De lo que se trata es de ganar (como en la Bolsa); nada parecido al riesgo.

En esta aparente tarea romántica, prometeica, encomendada al arte de mostrarnos el futuro, cuando casi siempre ha ido a remolque de las ideologías dominantes, hoy se produce una gran paradoja. La liberación conseguida en la vida por la audacia de ciertos fenómenos artísticos ha servido para que la vida que vivimos ahora adelantase al arte por la derecha a la velocidad del rayo. Y hoy, el arte, más desvalido que nunca, trata de encontrar su validación poniéndose a la misma altura, tratando de alcanzar la estúpida velocidad de la que la vida más “occidental” hace gala. El arte al remolque de la vida. ¿Quién iba a pensar esto hace unos años? Y si no se sigue esta senda, la de un arte sobreidentificado con el sistema persiguiendo la estupidez vitalista y kitsch que recorre nuestras calles y espacios comerciales, nuestros medios y nuestras políticas de baja estofa, nuestras… entonces, entonces, entonces…

Hay que pensar más y hacer menos. Dos parecen ser las tareas que nos ofrece el presente: una, la de rebajar la trascendencia y la esencialidad de aquella “grandeur” humanista e ilustrada que posterga o difiere el beneficio o el placer por un quítame allá esa vida eterna (sagrada o histórica). Dos, dejar de perseguir el alocado movimiento insomne que perturba a las sociedades actuales fragmentadas en tribus sectarias que argumentan su “diferencia” con fundamentos biológicos o culturales del tipo que sean y terminan por no entenderse con alguien que no comparta su biología. Ni la grandeur universalizadora de la modernidad ni el particularismo cultural nos han traído la solución. Ni la totalización ni la hiperfragmentación.

Se trataría de encontrar un poco en el aquí y el ahora, y otro poco en un cierto futuro con minúsculas, las dosis mínimas de satisfacción que nos eviten, al menos, experimentar la vida como un absoluto sinsentido. Una pragmática del instinto.

No todos los espacios ni ritmos han sido recorridos (entre otras cosas porque tanto la visión prometeica de la Modernidad como la división proteica de la Postmodernidad han dejado muchos escenarios sin reconocer, muchos espacios sin explorar). Esos espacios intermedios ¿pueden ser pensados, reconsiderados? Hay síntomas de que realmente están siendo atravesados con mayor o menor fortuna por muy diversos individuos y de muy diferentes maneras sin encastillarse en ningún dogma omniabarcante ni en ninguna esencia particularista incomposible. No son ya necesarios ni el estilo ni el no-estilo. La búsqueda de un espacio/tiempo intertópico que aquí se plantea es el de los espacios tiempos intercalares; esos espacios han existido siempre, pero pocas veces han sido considerados como espacios donde la utopía pueda tener sentido: una intertopía.

Este desamparado proyecto se basa precisamente en esos modos de la transversalidad que parecen configurar una especie de arquetipo humano (y no humano) que presenta múltiples caras. Lo llamaremos pretenciosamente “interhumano” o más irónicamente “inútil transversal”. No es un estilo, no es un no-estilo, insistimos; se trataría de un encadenamiento de posturas a favor de… “nosotros” los “interhumanos” que no queremos ser arrastrados por la fuerza incontenible del mainstream ni quedar en los márgenes del arroyo. Estamos en ello.

Tres (podrían ser más pero quizás no menos) son los conceptos filosóficos que podrían sustentar a este inútil transversal, ese ser móvil del espacio  intermedio que no garantiza más que, paradójicamente, su posición de desequilibrio, su tendencia cierta a romper la tranquilizadora equidistancia reformista. El primero de ellos es el del jugador-constructor que retrata Gadamer en Verdad y método o Deleuze en su Lógica del sentido. Gadamer nos habla del arte como transformación del juego en construcción y nuestro interhumano (artista/ espectador creativo) correspondería a ambas características, la del homo ludens (Huitzinga) que a través del movimiento de vaivén genera espacios de construcción o solidificación más o menos revisables; y Deleuze, nos perfila un candidato a estas tareas del juego que sabe que para jugar su juego en cada jugada ha de reinventar las reglas. La segunda figura que se incorpora a nuestro tipo sería la del ironista definido por Richard Rorty en Contingencia, Ironía y Solidaridad. Este ironista, mejor, este autoironista, sería aquel cuyo comportamiento no deja dudas al respecto: prácticamente no cree en nada y mucho menos en su propio léxico último (ese sistema de creencias que cuando llega la hora de definirlo o defenderlo las argumentaciones cesan y se convierten en un mero “porque sí”). Su mundo está hecho de redescripciones continuas que hacen de la contingencia una forma de vida y que huye de las esencias como el gato del agua. El tercer personaje conceptual, utilizando la terminología deleuziana, sería la del “ritornelista” (disculpen el palabro). El ritornelo, figura musical, se establece desde un eje provisional (una cancioncilla, un ritmo repetitivo) trazado por el miedo a la oscuridad. Cuando el miedo se debilita un poco la luz hace posible trazar un territorio (“transportable y neumático”) en el que el ritornelista establece sus agenciamientos, sus márgenes de seguridad y sus comodidades. Pero el territorio siempre será ampliable, sus pequeñas seguridades pronto se hacen insuficientes y ha de buscar en otro lado. La desterritorialización se abre paso entre las fronteras de la seguridad y el espacio liso (oceánico) se presenta como la conquista de un ser-más-amplio.

No es este el lugar para desarrollar más los trayectos de esta investigación desamparada, pero los espacios están ahí, podemos verlos y apreciarlos y hacer de esos huecos el topos de una intertopía. O despreciarlos y seguir intentando cosechar en los espacios yermos por el pisoteo recalcitrante de la modernidad o en los mosaicos alocados del aventurerismo postmoderno. Aunque sólo sea por dejar en barbecho aquello que nos dio ciertos frutos, merece la pena intentarlo. Aunque sólo sea por refrescar la tierra bajo nuestros pies y hacerla productiva de otro modo, merece la pena intentarlo.

DE LA EXPOSICIÓN SEGURAMENTE ERRÓNEA

Esta que aquí se cataloga es una exposición que da lugar al texto anterior y al texto presente. Pero también es fruto de ellos. Que el pensamiento artístico sólo se reduzca a un juego de formas es algo que nunca ha sido muy creíble (cuánto aparato crítico ha necesitado el arte más autónomo para ser comprendido, para hacerse comprender; cuántas palabras ha necesitado cualquier arte para resultar cercano). No parece haber duda de que la forma informa. Pero de ahí a que se pueda producir un proceso productor de formas visuales al margen de lo que el lenguaje verbal produce hay un abismo. Los compartimentos estancos sólo son herramientas para entendernos, simplificar un poco y entendernos (como este texto, como esta exposición). Pero más allá de ellos, sabemos que todo es más complejo. Texto y obra desamparados y seguramente erróneos.

El vaivén entre lo que uno “se figura” y lo que uno “verbaliza” sustenta esta exposición (una entre las miles de versiones posibles). Trazaremos caminos entre las obras que ya trazan caminos y quedarán huecos entre ellas. Trataremos de abrir sendas, negociaremos con el contexto, nos argumentaremos –impotentes- en nuestros textos. Pero siempre quedarán huecos entre en los que aún es posible respirar un poco. La obra, un poco de vida al margen de la obra, no estará en las obras sino en los huecos que quedan entre ellas. Vivir es proporcionarse huecos entre los territorios que siempre delimitamos. Ahí fuera. Y respirar un poco.

Una exposición es siempre errónea porque su valor no reside en el acierto, sino en la incertidumbre que consiga provocar. Querer comprender a todos pero no recocerse en nadie. No insistamos verbalmente en el error, lo mejor es comprobarlo in situ. Y luego, mudarse.

La coincidencia ha hecho que la península italiana y la isla de Cerdeña hayan sido testigos de la búsqueda de algunos huecos últimos en los que parar a pensar un poco y producir entre amigos algunas obras muy contextualizadas en las que el texto se manifiesta de otro modo.

1. ROJO POR FUERA Y ROJO POR FUERA

(anactual)

 Una cronista del arte comentó sobre un trabajo que realicé en el año 2002 en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo que aquella obra adolecía de una cierta falta de actualidad. Venía a decir que, con la de cosas que pasan en el mundo, yo me dedicaba a tratar temas inactuales utilizando como eje de la exposición, titulada Ex-profeso, un aforismo: “HAY MÁS COSAS QUE HACER EN EL MUNDO QUE ESTAR TODO EL TIEMPO EN ÉL”; una especie de extrañamiento del mundo que no parecía acomodarse, más bien al contrario, a los fenómenos mediáticos del momento. Quizás la periodista tenía razón. Si el arte ha de tratar de la actualidad en los términos que parecen consensuados por el establishment artístico mi trabajo es inactual y, por tanto, poco artístico. Claro que eso de la actualidad quizás habría que revisarlo (Borges nos decía que la actualidad es un anacronismo). Y quién sabe si lo que vivimos es una especie de actualismo que se desliza superficialmente sobre las quimeras de lo urgente y no una verdadera actualidad que trata de entresacar lo importante de entre los fuegos de artificio mass-mediáticos que por su perentoriedad y su resplandor nos parecen insoslayables.

Rojo por fuera y rojo por fuera, la obra a la que hace referencia este texto, pretende ser fruto de la actualidad y no del presentismo.

La Sociedad Española de Neurología y otras instituciones necesitaban un evento artístico para llamar la atención sobre una dolencia que afecta a muchas personas de edad avanzada y que supone la segunda causa de muerte entre las mujeres: el ICTUS. El ictus engloba una serie de patologías cuyas consecuencias finales (para no extenderme en su descripción) son la falta de irrigación del cerebro (por isquemia o hemorragia) y las disfunciones motoras, sensibles, etc., que se derivan de ello, incluida la muerte, y que generan muchos sufrimientos en los pacientes y en sus familiares. La actualidad hoy día llama a las puertas del calendario ofreciendo días para la reivindicación de numerosos conflictos o demandas sociales. Pues bien, hay un Día del Ictus en España que se celebra el 7 de noviembre de cada año desde hace varios. Rojo por fuera y rojo por fuera no sólo es pues fruto del presente sino que además es una obra de encargo. En principio, nada más alejado de aquello que la periodista apreciaba/despreciaba en aquel trabajo de 2002. De modo que un artista al parecer poco interesado en lo actual y algo reconcentrado acepta ocuparse de un tema de actualidad y eminentemente mundano que además debe conseguir llamar la atención del público general. Seguramente, a los ojos de la cronista, un giro acertado.

 El ictus lo provocan: una cierta predisposición genética, la vida sedentaria, la alimentación inadecuada, la hipertensión arterial y sus desencadenantes, la arterioesclerosis y los suyos, el alcohol, el tabaco y demás tóxicos, el estrés, etc., Y uno puede tomarse estos factores predisponentes al pié de la letra y establecer, meramente, medidas contra ellos, o tratar estos factores como síntomas a su vez de algún otro estado de la cuestión no fácilmente perceptible o difícilmente asumible por nuestro actual estilo de vida. (Es decir, podemos actuar contra las causas finales o contra los síntomas, teniendo en cuenta que por causas finales y síntomas no sólo entendemos aquellos de naturaleza clínica). Igualmente, por ejemplo, en otro campo de análisis aparentemente lejano, la invasión de Irak de 2004 puede ser vista como el resultado de una multiplicación de factores más o menos inmediatos: las necesidades geoestratégicas, militares, comerciales, etc., de Occidente o las supuestas amenazas terroristas de Oriente, o que estos factores sean consecuencias de otro estado de cosas cuyo origen se encuentre más allá de las duraciones de los mandatos presidenciales o de las coyunturales guerras civiles que se fraguan en el mundo islámico y que, como las europeas, están a punto de salpicar en todos lados. Así, según parte del establishment del mundo del arte, hacer muñecotes sobre la guerra de Irak es actual y, por tanto, artístico; tratar temas en los que se cuestione qué hace que los hombres actúen como actúan, en la guerra de Irak o en cualquier otra de las terribles circunstancias actuales, no parece actual ni, por tanto, artístico.

Pero, no vamos a hacer caso ni de esa parte del establishment artístico ni vamos a certificar el giro deseado por aquella cronista.

Kierkegaard dividía a los hombres en dos tipos de desesperados: los que saben que lo están y los que no lo saben. El mundo hoy ya no se divide en clases sino en dos tipos de víctimas de la miseria. Por un lado, las víctimas de la evidente miseria física, económica, de escasez de bienes materiales básicos, es decir, aquellos que no consiguen superar el umbral de la pobreza. Y, por otro lado, las víctimas de la miseria psicológica que afecta a aquellos que aun viviendo en la abundancia, o precisamente por ello, somos diana de una daño psicológico que hace de nuestra cotidianidad un excelente caldo de cultivo en el que anida la insatisfacción profunda en forma de depresión o de angustia, independientemente del nivel de ingresos que tengamos. Y el “pecado original” en ambas versiones de la miseria parece referirse a lo mismo: o ser pobre o no ser suficientemente rico, respectivamente.

En el desarrollo de un Ictus parecen intervenir algunos factores genéticos, pero la mayoría de los factores exógenos tienen que ver con ¿por qué llevamos la vida que llevamos?. La miseria psicológica no es sólo un estado de la mente, tiene consecuencias físicas, y el ictus es una de ellas. ¿Por qué tomamos alcohol y otros tóxicos y drogas del modo en que lo hacemos? ¿Por qué sufrimos estrés? ¿Por qué nuestra alimentación es cada día más absurda? ¿Por qué cada día hay más obesos y más anoréxicos? Si quisiéramos tratar literalmente (diríamos sintomáticamente) el ictus, sólo saciaríamos las necesidades puritanas de aquellos que han hecho de su vida una adicción a lo saludable, como compensación de aquella insatisfacción profunda de la que hablábamos antes, y esgrimiríamos una campaña de deshabituación al uso. Pero si queremos hacerlo desde algún lugar que nos empeñamos en ignorar (la racionalidad no instrumental, p. e.), quizás el ictus nos resulte un epifenómeno más de esta vida adicta al progreso insostenible y al fetichismo del crecimiento. Deleuze nos hablaba de la pequeña salud y de la gran salud, es una elección.

No vamos a decir aquí que el capitalismo neoliberal constituya la causa del ictus cerebral, del infarto de miocardio o de la diabetes, no. No vamos a ser simplificadores. Pero sí vamos a decir que gran parte de los sufrimientos físicos y psíquicos que padecemos tienen que ver con nuestro modo de contarnos las cosas que nos pasan (p. e., que la economía debe ser el discurso organizador de nuestras vidas) y que nos lleva a vivir la vida que vivimos (p.e. buscamos la riqueza porque, si no es la solución de todos los problemas, al menos es un buen método para ignorarlos). El capitalismo neoliberal, heredero directo de las escuelas neoclásicas de economía, ha encontrado su nicho idóneo -después de la caída del muro de Berlín y de encontrar un aliado perfecto en las tecnologías de la información- en el mundo occidental (todas aquellas democracias y autocracias  de mercado, estén en la parte del mundo que estén); es decir, allí donde la ausencia de ideologías, certezas y creencias, ha abierto las puertas al único imperio de la operatividad y del dinero. Esto ha supuesto que el dinero se haya convertido en una especie de Ur-lenguaje que no deja indemne ninguna de las esferas de la vida y que haya hecho de la globalización financiera su máxima consigna. Y, derivado de este estado de cosas, el consumo ha venido a dotar de identidad al hombre hasta el punto de llegar a definirnos por aquello que consumimos más que por cualquier otra característica o actividad que desarrollemos. De modo que en esta Zero Option (este Fin de la Historia de Fukuyama and Co.) parece que no caben alternativas al capitalismo neoliberal triunfante y descarado o a su versión tímida y edulcorada de la Tercera Vía. Y si la enorme diversidad del mundo ha de ser traducida al lenguaje económico, sin excepción, nos encontramos ante una brutal simplificación -esta sí- a la que no nos es difícil atribuir, si no toda,  gran parte de aquellas miserias de las que hablábamos antes.

La complejidad creciente del mundo y de la vida (y la brutal simplificación a la que son sometidas por los intereses espurios del mercado económico y político) demanda actitudes complejas. El arte es una herramienta compleja que brinda la posibilidad de articular fenómenos muy diversos de forma inteligente sin necesidad de producir colapsos fatales. Quizás en él podemos ensayar esa manera de articular las diferencias sin que brote sangre de nuestras arterias o sin que palidezcan nuestros cerebros en la pasividad de lo ya dado. La circulación mundial de todo tipo de entes y fenómenos es el pan nuestro de cada día y nos demuestra minuto a minuto que todo se relaciona: que nos atasquemos en un embotellamiento, que se produzca un black out, que nos sobrevenga un ictus… Depende de nuestras actitudes que de estos sucesos devengamos víctimas o que aprendamos a manipularlos sin que ello nos produzca secuelas de por vida. Es lo que tenemos, de nada sirve lamentarse y de mucho menos encogerse de hombros. Y no invocamos la complejidad para evitar el conflicto, quizás se trata de intentar ver las diversas caras del conflicto que necesariamente se presenta cada vez más complejo (y taimado).

Y la actualidad solicitada por la cronista creemos, siempre lo creímos, que puede ser articulada no como mero sustrato de un actualismo ramplón sino fundamentalmente como punto de apoyo de análisis de aquello que se esconde entre y bajo los islotes de lo evidente y como recordatorio de que quizás lo más grave que nos ha pasado es que nos ha pasado muy poco, es decir, que apenas hemos cambiado pese a los muchos siglos en los que hemos sido duramente aleccionados con las diversas doctrinas del humanismo. Un humanismo que, por cierto, y pese a sus errores fatales, acertaba al no hacer de la muerte un suceso humillante, bien al contrario. Después de todo de algo hay que morir y, una vez puestos, por qué no de un ictus mejor que en una guerra. El problema, ya lo decíamos, ya nos lo decía Deleuze, es “cómo nos contamos las cosas que nos pasan”, incluidos los mayores sufrimientos, clínicos o críticos. Rojo por fuera y rojo por fuera ha querido hablar de estas cosas que parece que son un afuera reiterativo y rojo, o ¿un adentro, reiterativo y rojo?: un nosotros íntimo, un yo público.

Porque afirmar todo el azar, hacer del azar un objeto de afirmación, sólo el pensamiento puede hacerlo.

Y si se intenta jugar a este juego fuera del pensamiento, no ocurre nada, y si se intenta producir otro resultado

que no sea la obra de arte, nada se produce.

Es pues, el juego reservado al pensamiento y al arte, donde ya no hay sino victorias para los que han sabido jugar, e

s decir afirmar y ramificar el azar, en lugar de dividirlo para dominarlo, para apostar, para ganar.

Este juego que sólo está en el pensamiento, y que no tiene otro resultado sino la obra de arte,

es también lo que hace que el pensamiento y el arte sean reales

y trastornen la realidad, la moralidad y la economía del mundo.

 

Gilles Deleuze, Conversaciones

2. ARTE POLÍTICO-MEDIAL Y MEDIALDEMOCRACIA

(confesiones de un investigador privado)

Dos de los temas que más y mejor han atravesado los últimos decenios han sido formulados como preguntas: el problema del “nosotros” explícitamente planteado por Foucault pero también por Habermas, Rorty, Sloterdijk y tantos otros; y la pregunta sobre “cómo nos contamos las cosas que nos pasan” de Deleuze, pero también de Debord, Mac Luhan y de tantos otros. Estos dos problemas no son equivalentes pero tienen mucho en común y son de gran importancia para el futuro de nuestras democracias. Sólo hay que pensarlo un momento, dedicarle un poco de tiempo a esas dos cuestiones para incorporar la relación entre ellas con la que propongo en el título.

Lo que sigue a continuación no es más que un largo paréntesis (entre dos pequeños párrafos casi prestados) que bien puede obviarse. No me interesan las confesiones, pero a otros sí. A ellos, deseosos de ficciones, van destinadas.

[1.- Debo confesar que la decisión tomada en abril de 2007 de proponer a mis compañeros el tema de investigación Artes de acción y mecanismos y convocatorias electorales y una exposición ad hoc, no se correspondió con sesudos planteamientos, sino con un acto reflejo. Empezaba a sonar el ruido de fondo que aumentaba progresivamente con la cercanía de la cita electoral de marzo de 2008 y yo me encontraba de baja paternal. Demasiado futuro como para evitar la tentación. Y la tentación se forjó alrededor de la pregunta un tanto naïf que suele inspirar las investigaciones científicas y las propuestas artísticas: ¿qué pasaría si…?

Las humanidades suelen hacer investigaciones del tipo ¿qué ha pasado? (o por qué o cómo ha pasado) mientras que las ciencias experimentales y las prácticas artísticas suelen preguntarse ¿qué pasaría si…? Me di cuenta entonces de que comenzábamos un trayecto bifurcado hacia el pasado y hacia el futuro desde un presente también incierto: por un lado, preguntándonos directamente qué había ocurrido hasta el momento en la relación entre artes de acción y elecciones y, por el otro, proponiéndonos montar una exposición alrededor de un tema que nos serviría de cultivo experimental para ensayar qué pasaría si… recogíamos ese tema y lo exponíamos durante el tiempo exacto que durase la, ya en ciernes, campaña de las elecciones generales.

Es decir, de un modo enmarañado, entre las humanidades, lo científico y lo artístico, empezábamos a hacer un ejercicio conjunto de investigación del pasado y del futuro para aclararnos sobre el presente. Y los ejes fundamentales, en apariencia, eran el arte y las elecciones, un campo acotado que parecía propicio para iniciar una investigación que tenía escasos recursos económicos y apenas un año para presentar resultados.

Todo se puso en marcha y comenzamos a recopilar el material histórico disponible, a clasificarlo con decisiones taxonómicas un tanto laxas y a subirlo a una web que debería ejercer un efecto llamada. Y, en otra dirección, comenzamos a realizar proyectos para la exposición y a invitar a aquellos artistas que nos parecían recomendables por su trayectoria y su compromiso. En este sentido, todo se produjo según lo previsto y con un razonable éxito.

2.- Debo confesar que investigar estos temas en el ámbito de una universidad privada resultó tan dificultoso como en cualquier otro ámbito: nada. Recibimos un beneplácito inmediato y la “originalidad” del asunto fue tan bien acogida y tan elogiada que no consiguió sino producirme una cierta perplejidad sobre cómo se perciben según qué cosas en según qué estamentos. En el fondo, nada que no supiésemos.

3.- Debo confesar que mis intenciones fueron un tanto cínicas. Nunca he creído en las especializaciones (no comprendo el arte que puede decir de qué se ocupa porque pienso que la entrada en él del azar es demasiado restringida y se pierden oportunidades), los que me conocen lo saben bien. Y en las apuestas artísticas político-mediales (sobre todo aquellas pegadas al filo de la actualidad) nunca he creído porque he considerado que además de ser especializadas no conducen a nada, y en ese sentido me he manifestado no pocas veces.

Pero he de confesar también que hay ocasiones en las que el morbo, la curiosidad, la negación de la especialización y el no hacer demasiado caso de mis escasas creencias arrastran mi voluntad hasta los lugares más insospechados. Situarme donde no debo, donde no me conviene y donde para mí puede constituir un lugar incluso políticamente poco deseado es algo que no consigo evitar. Así que, a pesar de mi total descreimiento respecto al poder del arte político-medial para ejercer influencia inmediata, o incluso mediada, en los contextos socio-políticos, aposté por un juego en el que el ¿qué pasaría si…? tenía mucho más interés como incómoda comprobación empírica de lo que ya presuponía que como solución a otras cuestiones eruditas respecto al hecho artístico o a la reflexión política que para mí resultaban meramente anecdóticas. Es decir, incluso con las intenciones tan evidentes del proyecto Interacciones electorales de repercusión mediática (esa guerra de audiencias que afecta en la actualidad a muchos artistas), la intención subyacente consistía en comprobar cuánto fuego de artificio hace falta para que te hagan caso y que, sin embargo, nada ocurra.

4.- Debo confesar que, a mi juicio, artísticamente y políticamente no pasó nada. O mejor, nada que no fuese previsible; es decir, una nada previsible y en cierto modo pre-vista. Los datos recopilados (también colgados en la web) y las propuestas recibidas se montaron en una exposición que pasó por estar bastante bien montada, razonablemente exigente en cuanto a contenidos, visitada por muchos y numerosamente atendida por medios de comunicación escritos y audiovisuales. Nada más.

Nadie podría dudar de la experiencia, del buen hacer artístico y de la inteligencia mediática de muchos de los artistas reconocidos y noveles que participaron. Y nadie podría dudar de que el espacio OffLimits situado en pleno Lavapiés era idóneo para la exposición. Pero el hecho es que, insisto, a mi juicio, nada pasó.

Pero… ¿qué habría de pasar? ¿qué es lo que se espera/ qué es lo que esperamos de las propuestas artísticas político-mediales bajo el imperio de la medialdemocracia? ¿se producirán lecturas innovadoras y electrizantes que cambiarán la faz de la Tierra? ¿se trata de elevar la exigencia de las conciencias más perezosas? ¿se abrirán finalmente paso las marchas libertadoras entre los esbirros de la dominación? ¿calmaremos los artistas nuestra sed de victoria sobre los conspiradores del mal? ¿conseguiremos erradicar las desigualdades entre los pueblos y entre los hombres? ¿podremos desenmascarar las mentiras y las falacias que nos hacen tragar con el bálsamo del crecimiento económico y el estado de bienestar? ¿se conseguirá producir recargas simbólicas a partir de movimientos emancipadores? ¿o ganar la guerra de audiencias a favor de los más desfavorecidos? No creo que todo eso se espere, pero entonces ¿qué se pretende? ¿qué es razonable esperar?

5.- Debo confesar que para mí la pregunta ¿qué pasaría si…? se correspondía mucho más con los rozamientos mediáticos de lo que nos traíamos entre manos que con las directrices que conformaban el proyecto original de investigación (las artes de acción y las elecciones). En este sentido, la motivación genuina, y privada, de la investigación y de la exposición era realizar una acción que las contuviera a ambas y cuyo fin era mostrar, de modo paralelo, la inanidad del arte político-medial frente a las cuestiones de importancia en las medialdemocracias, en un ámbito de determinación en el que es lo medial lo que verdaderamente marca el paso.

6.- Debo confesar que las piernas me temblaban cuando los medios, muchos, se interesaban por lo que estábamos haciendo. Los riesgos de banalización en cuanto se acercan cámaras y micrófonos son aterradores. Pero ese temblor se correspondía de modo más profundo con la excitación y el deseo de que se cumpliera lo pre-visto: los medios deciden sobre la existencia, el sentido, el valor y el modo de contar las cosas que nos pasan, a “nosotros”; los medios ganan. No hay actividad artística ni política que no resulte mediatizada, tergiversada de algún modo, no sólo en las lecturas a posteriori de lo que hacemos sino también -y de modo más ruin si cabe- a priori, arruinando la frescura original de sus propuestas. Nada que no supiese pero que deseaba experimentar en carne propia.

Si vivimos en un sistema de medialdemocracia, cualquier intento de suscitar cambios en ella a través de producciones artístico-político-mediales son, cuanto menos, ingenuas o de muy corto alcance. La consigna “usar las mismas armas que el enemigo” podría tener interés si el enemigo fuese la democracia (o la política) y sus armas los medios de comunicación. El asunto es que hoy por hoy los medios ya no son el arma que confiere poder (como antaño el arte era el medio que confería poder… al Estado, a la Iglesia, a la Revolución), sino que se han convertido en un poder ultradeterminante apenas distinguible de otros poderes en una confusión de magmas enredados y tenebrosos. ¿Tratar de manejarlos artísticamente? ¿Por qué hay artistas que insisten en ese camino… artístico?

7.- Debo confesar que la coincidencia deliberada de la exposición con la campaña electoral me sirvió para darme cuenta en persona de cómo, además de lo dicho anteriormente, la censura continúa existiendo (la cadena 2 de TVE prohibió la emisión de imágenes en Miradas 2 de un corte de secuencias de la exposición ya montado); de cómo las alocuciones de una entrevistadora de Tele 5 sustituyen y tergiversan alocadamente las interpretaciones de los participantes; de cómo en El País o en otro programa de Radio 2 se preguntan si un hecho de investigación “tan indeterminado” es suficiente para hacer una crónica (de un evento que no piensan visitar para hacer su trabajo); de cómo la información resulta sustituida por el espectáculo en casi todos los medios (hay algunas excepciones positivas como Fluido Rosa, también de Radio 2); de cómo se descontextualizan imágenes de la exposición en Cuatro para utilizarlas en otro contexto lúdico-hormigueante sin siquiera mencionar las fuentes o de cómo la opción a la banalización es generalmente la indiferencia intencionada a temas que podrían levantar algunas estúpidas ampollas en mentes directivas poco desarrolladas. Todo, por lo demás, obvio.

8.- Debo confesar que el proyecto de investigación Artes de acción y mecanismos y convocatorias electorales y la exposición Interacciones electorales han supuesto para mí la oportunidad de realizar públicamente una investigación en equipo sobre el tema tratado y una obra pequeña titulada Power Point (que, de algún modo, anticipaba estas confesiones) y una oportunidad privada de realizar una acción/investigación también privada, de intenciones aquí públicamente confesas.

No pretendo hablar por otros (al menos no siento la necesidad de confesar ese mal), pero creo que cada uno de los participantes en este proyecto fue plenamente responsable de su papel (ninguno somos ya inocentes); todos tuvieron sus propias intenciones más o menos explícitas y creo que todos, al menos yo, nos dejamos un poco de nuestra alma bella en el proceso. Quizás, incluso mi cinismo confeso pueda resultar tan ingenuo como cínica sea la ingenuidad aparente de otros. ¿Quién sabe? Sólo puedo hablar por mí.]

En el paréntesis sólo contaba cómo me he contado a mí mismo las cosas que nos han pasado, a “nosotros”, recientemente en el curso de una investigación y de una exposición. Decidir acerca de qué es “nosotros” y acerca de “cómo deberíamos contarnos las cosas que nos pasan” son, como decía al principio, dos grandes temas que nos afectan a todos y que -más allá del consumo de esencialismos hipnotizantes o del consumo de seductoras rebeldías artísticas- deberíamos de una vez por todas ponernos a negociar políticamente en el ámbito de una democracia que pretenda reubicar, redimensionar, la posición de los medios en su desarrollo. Lo demás, aire; cuanto más individual y más a nuestro gusto, mejor.

3. PLANNING BOSSA

Durante la International Alghero Summer School dedicada en 2007 al Diseño y Ambiente fueron invitados numerosos profesores y alumnos de diversas partes del mundo para formar laboratorios de investigación que contribuyeran al análisis del ambiente de la ciudad de Bosa.

Bosa es una pequeña y encantadora localidad marítima al oeste de la isla de Cerdeña donde la vida transcurre aún con un controlado nivel de turismo y un cierto abandono. El vídeo Planning Bosa trata de poner en cuestión las “bienintencionadas” propuestas de arquitectos y diseñadores que sostienen la necesidad de realizar intervenciones en aspectos importantes de Bosa para contribuir a su desarrollo económico y ambiental.

Planning Bosa se acerca a estas propuestas arquitectónicas, urbanísticas y de diseño identitario reflexionando sobre la vida más allá del fetiche del crecimiento económico y de las necesidades creadas por intereses políticos, económicos, etc. Dividido en cuatro partes, en la primera de ellas Il concetto, propone revisar la mirada propia de la cuadrícula constructiva que componen las verticales y las horizontales. En la segunda parte, L’esperienza, se acerca de manera frívola a las costumbres locales mediante  un producto alimentario típico de la zona. La “botarga”, unas huevas de pescado de sabor muy fuerte que usualmente se toma rallada sobre los espaguetis en este caso es masticada por una boca femenina que hace elegantes esfuerzos para no tener que vomitarla. En la tercera parte, Il progetto varias maquetas de la ciudad de Bosa se reconstruyen y deconstruyen en un alocado juego de niños mientras suena una Bosa Nova. En La vitta, la cuarta parte del vídeo, al son de la canción La bámbola de Patty Bravo, dos individuos toman una copa de helado en una plaza del pueblo mientras sus imágenes histriónicas se intercalan con las imágenes naturales de una localidad y una población que debería pensarse mucho si necesita la intervención ajena para vivir una vida que merezca ser vivida.

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4. ISOLA APERTA-ISOLA CHIUSA

En la edición 2008 de la International Alghero Summer School que ha tenido lugar en Olbia, una localidad portuaria y aeroportuaria que da servicio a la high class y al turismo de masas de la zona noroeste de Cerdeña, la Costa Esmeralda, se vuelve a tratar el tema del Ambiente y el Diseño. En esta ocasión proponemos como tema la relación entre el individuo y la isla como algo parangonable en muchos aspectos. En Isola aperta-Isola chiusa dos textos de contenido explícitamente contrapuestos narran diversos aspectos que definen la idea de isla e individuo cerrado y de isla e individuo abierto respectivamente. Una voz femenina y otra masculina desgranan sus lamentos mientras se suceden imágenes ad hoc. En determinado momento, los discursos se entrelazan al tiempo que las imágenes dejan de ser narrativas o descriptivas. Los extremos se rozan y el discurso se complica. La complejidad se abre hueco y la violencia se muestra como un problema pero también como una solución latente.

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5. URBI ET ORBI

 Urbi et orbi es en la actualidad una bendición cuya prerrogativa sólo cabe al Papa de Roma y puede ser recibida incluso, según creen los fieles, a través de los canales mediáticos (radio, televisión, Internet, etc.). En dos ocasiones, domingo de Pascua y Navidad es otorgada para redimir mediante una indulgencia plenaria todos los pecados de aquellos que estén a bien con Dios. La fórmula Urbi et Orbi, es heredera de las proclamas del Imperio Romano y entonces significaba “a la Ciudad (Roma) y al Mundo”. Ahora también.

Visitar Roma es visitar el espectáculo. ¡Cómo tuvo que ser aquello! Las ruinas de la vieja Roma imperial son el testimonio de una época de esplendor político y económico como pocos se hayan conocido en la historia. En un viaje turístico, uno trata, con su handycam doméstica, de registrar para el recuerdo aquellas escenas que han de calar en su memoria para siempre con plenitud de detalles. Después de diez días de recorrer la ciudad a pie, tuve la sensación de que aquello era una estupidez. Es inabarcable y, seguramente, kitsch. Cada día cargando con la dichosa cámara sin registrar nada. Se te ocurren ideas, incluso para montar un vídeo, y vas haciendo acopio mental de imágenes grandiosas que no paran de sucederse ante tus ojos. Inútil.

Cada vez que transitaba por el puente Garibaldi, esa comunicación fronteriza entre el Trastevere y la Roma imperial y barroca, para hacer la visita desde mi hotel a la ciudad, me asomaba al río para observar un conjunto de elementos que se arremolinaban en él recibiendo el embate de una pequeña cascada artificial. Pelotas y botellas de plástico sobre todo, pero también algún tronco, subían y bajaban del fondo a la superficie y giraban en torno a sí mismos de un modo completamente azaroso. Ésa fue mi imagen melancólica de una ciudad arruinada. El último día decidí grabar, bajo un sol de justicia, ese pequeño remolino que quién sabe desde cuándo se formaba en aquellas aguas renovando sus elementos a lo largo de los días. Al volver a casa pude ver que la grabación estaba desenfocada. Grabar desde un puente que temblaba a cada paso de tranvía, un cierto nerviosismo melancólico y mi inexperiencia con la cámara sólo son excusas para hacer de aquella grabación algo impresentable.

Dos años después he decidido volver a Roma para grabarlo de nuevo sin tener la certeza absoluta de que aquel remolino contuviera los mismos elementos que me sedujeron la primera vez. (Aunque he de confesar que envié a una espía unos meses antes a comprobar cómo estaba el objeto de mi interés). Seguía allí. Con la compañía experta de Alberto Chinchón, grabamos de nuevo. Las pelotas no eran las mismas ni las botellas de plástico refulgían con el mismo brillo que en la primera ocasión. El día era nublado y algo lluvioso, pero a pesar de la renovación de los residuos plásticos y del cambio de luz ambiente la sensación melancólica fue la misma. Quizás más intensa. En mis oídos, acompañando el estruendo del remolino, resonaban, como en una estancia palatina, los nombres imperiales, papales, dictatoriales, presidenciales, de todos aquellos que gobernaron Roma, o el Mundo desde ella, y que se agitaban en la espuma del poder, por los siglos de los siglos, dejando sus residuos de todo tipo Urbi et Orbi.

 

SOME ENGLISH TEXT

 

RED OUTSIDE AND RED OUTSIDE, 2007

 

An art chronicler once remarked, with regard to a work I produced at the Centro Andaluz de Arte Contemporáneo in the year 2002, that the work was a bit outdated. She meant to say that, with all the things that happen in the world, I was devoting my-self to dealing with subjects  that  are  not  current, using  an  aphorism as the axis of the exhibition,     named Ex-professo: “ THERE ARE MORE THINGS TO DO IN THE WORLD THAN BEING IN IT ALL THE TIME”; a sort of estrangement from the world which did not seem in accordance with the media phenomena at the time, but rather opposite. That journalist might have been right. If art must deal with currents affairs in the terms that seem to have been agreed by the art establishment, then my work is not current and, therefore, is hardly artistic. Of course The matter of current affairs should be re-examined (Borges used to state that current affairs are anachronistic). And who knows whether what we are living is a sort of currentism, superficially sliding over the chimera of the urgent instead of in a true current affair that tries to extricate whatever is important from the mass-media fireworks that due to their peremptory nature and radiance seem inescapable. The truth is I will never find out whether that journalist would have noticed that one of the leitmotiv of that exhibition in the year 2002 was precisely to criticize currentism.

Red outside and red outside, the work displayed in this catalogue, means to be a product of current affairs rather than presentism.

The Spanish Neurology Society and other institutions needed an art event to attract attention to an ailment affecting many elderly people and which is the second cause of death amongst women: ICTUS. Ictus consists in a series of pathologies whose final consequences (to describe it only briefly) are lack of blood supply in the brain (due to ischemia or hemorrhage) and motor, sensitive, etc. dysfunction derived from it, including death, and which generate great suffering amongst the patients and their families. Current affairs at present ring the doorbell of the calendar offering days for the vindication of numerous conflicts or social petitions. Well, there is an Ictus Day in Spain, being celebrated on the 7th of November each year for several already. Red outside and red outside is therefore not only a product of the present times but also a commissioned work. In principle, nothing could be more distant from that which the journalist appraised and despised in that work from the year 2002. Thus an artist who seemingly displays little interest in current affairs and is a bit wrapped up in himself accepts to deal with a current and apparently earthly matter that, in addition to that, must attract the attention of the public eye. Surely, from the point of view of the chronicler, this was a correct change of direction.

Ictus is caused by: a certain genetic tendency, a sedentary life, an inadequate nutrition, high blood pressure and its causes, arteriosclerosis and its causes, alcohol, tobacco and other toxic substances, stress, etc. One can take these predisposition factors word for word and take, merely, steps against them, or treat these factors in turn as symptoms of some other state of the matter that is not easily perceptible or is hard to assume by our current lifestyle. (That is to say, we can act against the final causes or against the symptoms, taking into account that  by final causes and symptoms we understand not only those of a clinical nature). In the same way, for example, within an apparently distant field of analysis, the 2004 invasion of Iraq can be seen as the result of a multiplication of more or less adjoining factors: the geostrategic, military, commercial, etc., needs of the western world, or the alleged terrorist threat of the east, or that those factors are a consequence of another state of matters whose origin lies beyond the duration of presidential terms of office or the occasion of civil wars hatched in the Islamic world and which, just like the European ones, are about to splash in all directions. However, according to a part of the art scene establishment, producing doodles about the Iraq war is current and therefore, artistic; dealing with subjects where one questions what makes men act the way they act, in the war in Iraq or in any other of the terrible current circumstances, foes not seem current nor, therefore, artistic.

But we will pay no heed to that part of the art establishment nor certify the change of direction which that chronicler desired.

Kierkegaard divided men in two types of desperate men: those who know that they are so and those who don’t. The world today is no longer divided into two types of victims of misery. On one hand, the victims of an evident physical, economic misery, of a shortage of basic material goods, that is to say, those who cannot manage to cross the threshold of poverty. And, on the other hand, the victims of the psychological misery that affects those of us who, even when we are living a wealthy lifestyle, or precisely due to this, are the target of a psychological damage which turns our daily damage which turns our daily routine into an excellent culture medium in which a deep no satisfaction in the shape of depression or anguish dwells, independently of the level of our income. And the “original sin” in both versions of misery seems to refer to the same: to being poor or to not being rich enough, respectively.

Some genetic factors seem to take part in the development of ictus, but most of the exogenous factors are connected to… why do we lead the life we lead? Psychological misery is not only a state of the mind, but has physical consequences, and ictus is one of them. Why do we take alcohol and other toxic substances and drugs the way we do? Why do we suffer from stress? Why is our nutrition growing more absurd every day? Why are there more obese and anorexic people every day? If we wished to deal with ictus literally (what would be called symptomatically), we would only satisfy the puritanical needs of those who have turned their life into an addiction to all that is healthy, as a compensation to that deep no satisfaction mentioned above, and we would resort to the classical braking of the habit campaign to that avail. But if we wish to do it from some place that we insist in ignoring (for example, non-instrumental rationality), perhaps ictus will become another epiphenomenon in this life that is addicted to untenable progress and to the fetishism of growth. Deleuze spoke about small health and big health, one must choose.

We will not state here that neoliberal capitalism causes brain ictus, cardiac arrest or diabetes, no. We will not simplify. But we will say that a great part of the physical or psychic aliments that we suffer from have to do with our way of telling the things that happen to us (for example, that economy must be the driving force of our lives) and which brings us to lead the life we lead (for example, we seek wealth because, although it is not the solution to all of our problems, at least it is a good way to ignore them). Neoliberal capitalism, a heir to the neoclassical schools of economy, has found its ideal niche-after the fall of the Berlin Wall and after finding its perfect ally in information technologies- in the western world (all the market democracies and autocracies, in whatever part of the world they may be); that is to say, where the absence of ideologies, certainties and beliefs has opened the doors to the sole empire of operating capacity and money. This has meant that money has become a sort of Ur-language  that does not leave any aspect of life undamaged and which has made of financial globalization its main slogan. And, deriving from this state of matters, consumption has eventually endowed man with an identity to the point that we define ourselves by that which we consume rather than by any other characteristic or activity we develop. Thus in this Zero option(this End of History by Fukuyama and Co.) its seems that there exist no alternatives to the triumphant and brazen neoliberal capitalism or its shy and sweetened version of the Third Way. And if the huge diversity of the world must be translated into the language of economy, without exception, we face a brutal simplification -so it is, this time- to which we can hardly ascribe a great part, if not all, of the misery we mentioned before.

The increasing complexity of the world and of life (and the brutal simplification to which they are subject by the spurious interest of the economy and the political markets) demands complex attitudes. Art is a complex tool which offers the possibility of articulating very diverse phenomena in an intelligent way, without the need to create fatal collapse. Perhaps we will be able to rehearse in it that way of articulating differences without blood following from our arteries and without our brains turning pale in the passivity of what has been given already. The world circulation of all kinds of entities and phenomena is commonplace and proves that, minute after minute, everything is connected: the fact that we get stuck in traffic, that there is a black out, that we suffer from ictus. It is up to our attitudes to become the victims of these events or to learn how to manipulate them avoiding sequels for the rest of our lives. That’s what we’ve got, it’s useless to grumble and more so to shrug one’s shoulders. And we will not invoke complexity to avoid conflict perhaps the point is to try and see the several aspects of the conflict that will necessarily appear more complex (and sly) every day.

And the current importance requested by the chronicler, we believe, we always believed, can be articulated not as the mere substratum of an uncouth currentism but mainly as the support for the analysis of that which is hidden between and underneath the islets of the obvious and as a reminder that perhaps the most serious thing that has happened to us is that very little has happened to us, that is to say, that we have hardly changed in spite of the many centuries throughout which we have been severely instructed in the various doctrines of humanism. After all, one-self have to die of something and, while you’re at it, why not die of ictus rather than in a war. The problem, we already said so, Deleuze already said so, is “how we tell the things that happen to us”, included the greatest sufferings, either clinical or critical. Red outside and red outside has meant to deal with these subjects that seem to be a repetitive and red outside. Or is it an inside, repetitive and red?: an intimate us, a public me.

“For Affirming all chance, making chance a subject of affirmation, is something that only thought can do. And when one tries to play this game outside thought, nothing happens. It is therefore the game reserved to thought and art, where there is nothing save victory for those who have known how to play, that is to say to affirm and branch out chance, instead of dividing it to dominate it, to bet, to win. This game that is only in the mind, and that has no result other than the work of art, is also what turns thought and art into something real and which transforms the reality, morality and economy of the world”.

 

Giles Deleuze, Logic of Sense

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


[1] Todo verdadero proceso de investigación sufre algún tipo de desamparo. No porque no exista nadie que quiera ampararlo, sino porque ése es su destino.

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