MATERIAL DE PASO| ivars, 2000

MATERIAL DE PASO

Museo Municipal de Málaga

Exposición en la que se experimenta con la noción de “material de paso” a través de conceptos, materiales y técnicas diversas.

(ENGLISH RESUME BELLOW)

Seda

Cibachrome sobre poliestireno y aluminio

120 x 80 cm.

 [Silk

Photograph. Cibachrome on polystyrene and aluminium.

120 x 80 cm.]

Sherezade

Escultura electrónica móvil

Prisma rectangular (215 x 150 x 100 cm) realizado en chapón marino de 20 mm, dotado con cuatro ruedas de 15 cm de altura. Todos los paramentos (exteriores e interiores) están empapelados con fotocopias del libro Las mil y una noches y a su vez recubiertos a modo de embalaje por varias capas de plástico de burbujas que impiden la lectura de los textos.

A la altura de la mirada se abren -recorriendo todo el perímetro- en las paredes laterales de la caja móvil 10 ventanas de 40 x 30 cm a través de cuyos cristales semi-azogados se tiene acceso visual al interior del prisma. En el interior cada ventana queda enmarcada por un marco dorado de 3 cm de ancho y sobre cada uno de ellos hay un aplique de luz de latón de 33 x 12 cm de los habitualmente usados para la iluminación tradicional específica de cuadros. Un secuenciador electrónico, mediante el llamado efecto rata, hace circular la luz por cada uno de los apliques de modo que en cada momento sólo uno de ellos está encendido. Al mismo tiempo un sistema de audio, sólo perceptible en la cercanía próxima a la obra, reproduce un sonido rítmico y sincrónico con la secuencia de la luz. Ambos sistemas, lumínico y acústico, son alimentados -en caso necesario- mediante baterías de modo que no se perciba ningún tipo de conexión eléctrica a la red del entorno

 [Sherezade. Electronic sculpture.

Rectangular prism (215 x 150 x 100 cm.) made in 20-mm sea-blue plate resting on a wooden base with four 15 cm-high wheels.

All the structures (both exterior and interior) are lined with photocopies from the book The Thousand and One Nights and they are also wrapped –like a package- with several layers of plastic bubbles which almost completely hinder the reading of the texts.

At eye level ten 40 x 30 windows open on the walls of the mobile box (covering the whole perimeter) and you have visual access to the interior of the prism through the semi-silvered glasses.

On the inside each window is and cased by a golden, 3 cm-wide frame and on each of them there is a 33 x 12 cm. brass wall light of the kind typically used for the traditional specific illumination of painting at bourgeois houses.

An electronic sequencer (programmable) illuminates each one of the wall lights at periodical intervals so that only one of them is lit at any precise moment.

At the same time an audio system, only noticeable when you are very close to the work, reproduces a rhythmic sound which is synchronized with the sequence of light. This sound is produced by an electronic metronome.

Both systems, light and sound, are fed, if necessary, by means of a battery so that you cannot perceive any type of electric connection (nor wire) to the neighboring mains.

In this work the internal side is created by the working of the electronic device which sequences the light from one to another wall lamp, and the external one is created by the projection of sequenced light from the internal side toward the adjacent walls, producing thus a kind of luminous slides show in continuous sequence through the projection from different angles on the several windows of the work.]

Te sangrarán los pies

Sobre el suelo tres lunas de 200 x 275 cm y 0.5 cm de espesor presentan un marco de espejos rotos que impiden la visión completa del espectador en aquellas. Sobre el diedro de paramentos adyacentes se aprecia la proyección de la luz reflejada de sendos focos de 1500 W encarados sobre los espejos.

 [Your feet will bleed

On the floor three 200 x 275 cm. 5 mm-wide glasses present a frame of cracked mirrors which prevent the spectator from a having a complete view on them. On the dihedron structure of the walls there is a projection on the reflection of light from a three 15000-watt spot-lights framed over the mirrors.]

 

 

My-self connection

Composiciones fotográficas. Cibachromes

Composiciones de distintas fotografías en número variable (grupos de 1, 2, 3 y 4 con un total de 26 fotografías). Cada fotografía tiene unas medidas de 36 x 24 cm.

Las imágenes presentan fragmentos de un cuerpo desnudo de mujer apenas cubiertos con gasa transparente. En distintos orificios del cuerpo (orejas, orificios nasales, vagina, ombligo, boca) o entre distintos pliegues (axilas, corvas, vientre, glúteos, espacios interdigitales de pies y manos) se introduce o pasa -siempre sobre la gasa transparente- un tubo flexible negro de 0.7 cm de diámetro.

Cada fotografía, compuesta en sí misma como imagen, servirá – gracias al tubo negro, muy contrastado con el resto de la imagen (tonos blancos, ocres y azules claros)- de material de paso del mismo tubo al tiempo que éste produce conexión visual entre aquellas.

 [My-self connection

Cibachromes. Compositions of several photographs in a variable number (groups of one, two, three and four, making a total number of 26 photographs). Each photograph measure 36 x 24 cm. And is made by cibachrome system, placed on 2 mm. thick polystyrene and protected with 2 mm-thick methacrylate sealed with silicone.

The images show fragments of a female naked body barely covered with transparent gauzes. In several body holes (ears, nostrils, vagina, navel, mouth) or between several folds (armpits, backs of the knees, abdomen, gluteus, inter-digital spaces of feet and hands) a black flexible tube (0,7 cm diameter) is placed or inserted (always on the transparent gauze).]

 

… Yo también te quiero

Videoinstalación. En una sala de unos 30 x 900 x 600 cm se dispone una tarima de 25 x 600 x 300 cm. Sobre uno de los lados mayores de este escenario, un súper-flash de 1500 W, en cuyo cristal se ha escrito la frase: MUÉVETE MÁS SORDO DE MIERDA, emite fogonazos de luz blanca de manera ininterrumpida e intermitente. En el otro lado de la tarima, es decir en la -podríamos decir- parte trasera de la escena, se alzan tres pedestales de 130 x 60 x 50 cm. Sobre cada pedestal hay un monitor de televisión vuelto hacia la pared posterior de la sala. Para acceder a la visión de las imágenes de estos monitores hay que pasar por la parte de atrás de la tarima y pegarse a la pared posterior, pues el espacio entre los monitores y la pared es de 80 cm. Los monitores a su vez ponen a resguardo de la luz cegadora del superflash.

TV1: imágenes fundidas de:

–   vida cotidiana en El Puente de la Horma, una pequeña aldea del interior de República dominicana.

–   Imágenes de bocas diciendo en diversas lenguas (español, euskera, ruso, finés, japonés, alemán, inglés, árabe, etc) la frase: …yo también te quiero.

TV2: imágenes fundidas de:

–   las palabras generadas por ordenador liberté, égalité y fraternité danzando aleatoriamente en la pantalla

–   mismas imágenes de bocas de TV1 diciendo: yo también te quiero.

TV3: imágenes fundidas de:

–   vecinos de la comunidad rodeando a una mujer joven mientras trenza el asiento de anea de una silla vieja. Se oyen comentarios políticos y pequeñas charlas de la vida cotidiana. Al final de la cinta la joven se sienta en la silla que acaba de terminar, mira la pantalla y sonríe.

–   los rostros completos de los habitantes de la aldea mirando a cámara y diciendo en español… yo también te quiero

[… I love you too

Video-installation

Inside a 300 x 900 x 600 cm. Hall that you enter through a double banging door stands a wooden 25 x 600 x 300 cm. platform painted in black. On one of the bigger sides of this stage a 15000-watt super-flash, with the sentence MUÉVETE MÁS SORDO DE MIERDA (MOVE ON, YOU FUCKING DEAF) handwritten in black felt-tipped pen on its glass, continuously sends white intermittent flashes of white light. On the other side of the platform, that is, on the so-called backstage, stand three 130 x 60 x 50 cm. pedestals. On each pedestal (also painted in black) there is a TV set turned towards the rear wall of the hall. In order to view the images you have to go through the rear part of the platform and remain close to the rear wall since the space between TV sets and the wall is approximately 80 cm. Among the powerful emissions of the super-flash you can see different images on each of the three TV sets.

TV set no. 1 Fade –out images of:

-The computer: generated words Liberté, Égalité and Fraternité dancing on the computer screen at random.

–Images of several mouths saying in several languages (Spanish, Basque, Russian, Finnish, Japanese, German, English, Arabic, etc.): “yo también te quiero” (I love you too)

TV set no. 2 Fade –out images of:

-Everyday life at El Puente de la Horma, a little village (300 inhabits) in the inland area of the Dominican Republic.

–The same images of mouths uttering the sentence “I love you too” in several languages.

TV no. 3 Fade –out images of:

–Part of the community of El Puente de la Horma around a young woman while she makes the seat of a rush-bottomed chair. You can hear political comments as well as small talk about everyday life. At the end of the film the woman sits down on the chair she has repaired, looks at the screen and smiles.

–The whole faces of the village people looking at the camera and saying “I love you too” in Spanish.]

Puntos de vista, palos de ciego

Escultura electrónica

En penumbra, rectángulo de espejo (200 x 250 cm) roto en 20 piezas. En cada fragmento se alza un bastón blanco para ciegos. Existen diferentes alturas de bastones y diversas formas fragmentarias de los espejos que se inclinan reflejando la luz en diferentes direcciones. En el suelo, a unos 60 cm de distancia del perímetro del rectángulo de espejos, cuatro miniflashes (uno en cada lado del rectángulo) emiten continuamente destellos de luz blanca a distintos intervalos produciendo sensación de movimiento vibratorio de los bastones al tiempo que proyectan sus sombras móviles sobre las paredes adyacentes.

[Points of view, blind movements

Electronic sculpture

In semi-darkness, rectangle of a mirror (200 x 250 cm.) cracked in 20 pieces. On each fragment stands a white stick for blind people. There are different heights of sticks And several fragmentary forms of inclined mirrors reflecting the light in several directions. On the floor, nearby, some 60 cm away from the perimeter of the mirror rectangle, four mini-flashes (one on each side of the rectangle) continuously send flashes of white light at different intervals creating the sensation of the vibrating movement of the sticks while casting their mobile shadows on the adjacent walls.]

  

Carrusel

Proyección de diapositivas y audio (metrónomo). A 500 cm de la pared un proyector de diapositivas con temporizador proyecta imágenes alternantes (dos series) de

  1. -primeros y medios planos de un joven que se esfuerza en mantener algún tipo de relación con una mujer tendida cubierta completamente por una tela semitransparente.
  2. -Diversas imágenes abstractas, desenfocadas, en las que toda proyección está ocupada por el color rojo con distintos grados de claroscuro.

Sobre un pequeño pedestal negro, junto al área de proyección, un metrónomo electrónico marca con su sonido el ritmo de cada segundo.

[Carrusel

Slide projection

Some 500 cm. away from the Wall stands a 175 cm. high pedestal from which several alternating images (two series) are projected:

  1. Close-ups and medium shots of a young man who attempts to intercourse with a lying woman, completely covered with a semi-transparent silk cloth. The young man performs several gestures before the woman’s lying, motionless body.
  2. Several abstract images, out of focus, in which the whole projection is dominated by the red color with different lights and shades.

On a small black pedestal, close to the projection area, an electronic metronome beats the rhythm every second, while you can also see little red spot accompanying the sound.]

Los árboles son para atarse

Escultura

Sobre tres pedestales negros (de 120 x 30 x 30 cm), tres árboles de metal, de unos 30 cm de alto, de los usados para colgar retratos de los miembros de una familia (árboles genealógicos), presentan imágenes de transparencias (diapositivas) de tres chicas desnudas atadas y amordazadas. Los tres pedestales están enlazados, de forma rizomática, mediante un cordón luminoso azul claro que los atraviesa.

[Trees are for tying

Sculpture

On three black pedestals (120 x 30 x 30 cm.) three metal trees, some 30 cm. High, of those used to hang portraits of the members of a family (Family Tree), show images of transparencies (slides) of naked girls, tied and gagged. The three pedestals are inter-wined, in a curling way, by means of a light blue luminous cord that runs through them.]

 

 Eppur si muove

Videoinstalación.

Al fondo de una especie de túnel ciego se proyecta un vídeo en el que se intercalan y confunden imágenes del último número acuático-musical (coreografía de John Murray) de la famosa película Escuela de sirenas (Bathing Beauty), protagonizada por Esther Williams y dirigida por George Sidney en 1944, con imágenes de oleaje marino que se van superponiendo y haciendo desaparecer a las primeras. El audio corresponde al Vals de El Danubio Azul de Strauss y al del oleaje. En los paramentos laterales se disponen 20 fragmentos irregulares de espejo (10 a cada lado) sobre los que se coloca un aplique de latón de los utilizados habitualmente para la iluminación estándar de cuadros. En cada espejo se pueden ver fragmentos de imágenes del vídeo proyectado así como el reflejo de los espejos situados en la pared opuesta, y cada uno de los apliques se encuentra conectado mediante un sistema de cableado a un secuenciador electrónico encastrado en un atril blanco de madera. Desde cada uno de estos atriles se puede manejar tanto la interrupción de las secuencias de luz como su velocidad.

[Eppur si muove

Video-installation

At the end of some blind tunnel (300 x 370 x 900 cm.) is a projection where images of the last water-musical number (choreography by John Murray) of the famous film Bathing Beauty, starring Esther Williams and directed by George Sidney in 1944, are inserted and mingles with images of sea waves that are gradually superimposed over the first ones and make them disappear. The audio correspond to Richard Strauss’ The Blue Danube Waltz and that of the waves. On the lateral walls are placed 20 irregular fragments of mirror (each side: 10) on which is placed a golden wall lamp of those normally used for the standard illumination of paintings at bourgeois houses. On each mirror situated on the opposite wall each one of the wall lamps is connected by means of a system of cables to an electronic sequencer embedded in a white wooden lectern. From each of the two lecterns you can handle the interruption of the sequences of lights as well as their speed.]

 

Rojo por fuera (versión1)

 

 

TEXTO GENERAL DEL CATÁLOGO MATERIAL DE PASO

(ENGLISH BELLOW)

Quizá la pasión, el estado de pasión, consista en esto: plegar la línea del afuera, hacerla susceptible de ser vivida, saber respirar.

Todos aquellos a quienes ha entristecido la muerte de Foucault pueden tener esta alegría: que esta obra tan grande se haya interrumpido con una invocación a la pasión.

GILLES DELEUZE Conversaciones

MATERIAL DE PASO[1]

Un viejo chiste: Un automovilista al que se le ha fundido una luz de intermitencia de su coche. Una vez sustituida la lámpara le pide a un viandante que le ayude a comprobar si funciona el intermitente cuando conecta el interruptor, ¿funciona? El peatón, dispuesto a ayudar, responde: ahora sí… ahora no… ahora sí… ahora no… ahora sí… ahora no…

Solemos hablar del ser y del no-ser, de la vida y de la muerte, de la presencia y de la ausencia, etc. Y da la sensación de que funcionan… ahora sí… ahora no… ahora sí… ahora no…  Es decir, atribuimos funcionamiento al ser y ausencia de funcionamiento al no-ser; funciona la vida y la muerte es el cese de esa función; la presencia nos predispone a atribuirle alguna función y la ausencia parece privarnos de ella. Víctimas y verdugos del monoteísmo, de la monogamia, de las dedicaciones exclusivas en nuestras profesiones, de las profesiones de fe en cualquier aspecto de la vida, de la fidelidad a una coherencia de estrechos límites: somos productos del mito de la Unidad. Amasando seguridades mono con el aglutinante del miedo nos hemos convertido en el mono sapiens del que hoy nos jactamos. Y todas estas monomanías que hasta ahora –al menos en gran parte de Occidente- nos parecían eficaces para el porvenir del género humano empezaron, hace ya tiempo, a generar síntomas de ansiedades y angustias no justificables en la clínica/búnker  que nos hemos construido para ahuyentar la abrumadora complejidad del mundo.

Menos ingenuos que el peatón del chiste y sabiendo que el ahora sí… ahora no… ahora sí… ahora no… es una función compleja con la que señalar nuestros cambios de dirección, empezamos a barruntar que la definición del hombre, del homo/mono sapiens, es una falacia. El hombre, de algún modo no existe siempre o, al menos, estamos hechos tanto de existencia cuanto de inexistencia. Funcionamos como tales humanos de manera intermitente. Lo que solemos llamar hombre es un devenir discontinuo, oscilante, más o menos rítmico, de algo que se nos escapa.

Que la luz circula de modo discontinuo dentro del cerebro parece no ser una aproximación inverosímil a lo que en nuestras mentes sucede. Que la percepción de la realidad funciona en nuestras cabezas y en nuestras sociedades de modo similar a la corriente alterna, al parpadeo o al latido cardíaco tampoco parece conducir al absurdo. Comprobar que los vaivenes de determinación–indeterminación o definición-indefinición nos dificultan y enriquecen mucho la vida –por su complejidad-, haciéndonos bailar cada día sobre terrenos más movedizos y frágiles, tampoco parece tener visos de enfermedad mental alguna en distintos grados de morbidez. Cuando las personalidades esquizoides se generalicen y puedan compartir vivencias con sus semejantes la monofrenia será una enfermedad.

Pero aceptar esto no nos va a dejar indemnes. Vamos a pagar caro el reconocernos mucho más frágiles de lo que pensábamos aun cuando esto nos conduzca a ser menos dóciles y más libres. Vamos a pagar un alto precio por reconocernos en un devenir humano nunca consumado. Vamos a pagar (algunos ya lo pagan o lo pagaron) por dejar de lado la boba in-tranquilidad del mono sapiens para abismarnos en la in-tranquilidad de un esquizo sapiens con el alma llena de agujeritos negros en los que condensar las multiplicidades que nos rodean y de agujeritos vacíos por donde filtrar los destellos de luz de esas mismas multiplicidades.

¿Y qué tenemos?: una Multiplicidad de agujeros hiperllenos e hipervacíos danzando entre nuestras mentes… entre nuestras vidas… entre. Ese será nuestro territorio, nuestro suelo, nuestro cielo: superficies deslizantes y discontinuas en las que un desliz inteligente será el modo de desplazarse, superficies hechas a cada paso de baile, cartografías del instante, secuencias de luz y de oscuridad entre las que reconocer lo posible y no lo meramente visible. Y todo esto de modo generalizado, no encapsulado en las mentes de artistas al borde de la psicosis, intelectuales ahítos de mundanidad o marginados hartos de psicotrópicos.

Pero dicho lo anterior –vislumbrando el vértigo y la aceleración, atisbando el futuro de oscilación y multiplicidad-, y llovido lo que nos ha llovido, extrememos la prudencia. Dicen los expertos en tráfico rodado que en los días de lluvia suele haber menos accidentes –los conductores aumentan la prudencia de sus decisiones-, pero, los que hay, a menudo, son mortales. De eso se trata, dejemos que llueva, hagamos agujeros en el paraguas de la seguridad, dejemos entrar la luz del cielo, convoquemos el caos y luchemos contra la opinión, pero bien armados, preparados para un mundo de contingencias y contratiempos (hermosa palabra de connotación funesta). Aligeremos el lastre de nuestra fidelidad al miedo y el de nuestra coherencia demasiado cargada de herencias. Hagamos leves pero precisos nuestros movimientos. Construyamos, descubramos, el móvil. Aceleremos en los días de lluvia pero con todos nuestros sentidos desarreglados y paradójicamente alertas. No queremos perdernos nada excepto nuestra propia muerte y de esta siempre se dice que nos la perdemos de todos modos. Decía Canetti “Los pesimistas tienen razón. Los pesimistas son superfluos”. Que la pista se mueva no significa que no podamos danzar, sólo significa que tenemos que prestar más atención y ser más ligeros, más listos. A veces con el paraguas roto –por los cuernos que nos pone la vida o por los del diablo que llevamos dentro- y calándonos hasta los huesos, el arma ligera que nos proteja puede ser que… no nos importe. Y que no nos importe puede conseguirse si comenzamos a pensarnos, sentirnos, material de paso. Quizás el problema no es que tengamos un yo o que pretendamos tenerlo; seguramente el problema es que le damos demasiada importancia y que lo consideramos una estructura definitiva y no un devenir autoirónico –un intermitente que funciona aunque no esté encendido en algún momento preciso- al que podemos dotar de poros increíblemente lúcidos, penetrables por la luz de el otro, y lunares extremadamente hermosos con los que apuntar los besos de la vida.

El prefijo esquizo está quizás demasiado unido a términos como psicosis, manicomio, peligro social, falta de percepción de lo real, etc. y, aunque es un término que me produce simpatía por esa misma razón, puede que sea mejor sustituirlo por el más aséptico multi. Parece que existen multimentes. Mentes capaces de redistribuir sus funciones produciendo salidas en apariencia iguales a otras más simples pero dotadas de un alto grado de densidad vital. Multimentes que funcionan a intervalos, con ciertos ritmos o intermitencias, sugeridos por la complejidad de cada momento y por las irrenunciables capacidades de juego y riesgo, signos inequívocos de los más inequívocamente humano. (Dice Edgar Morin que mientras la vida cotidiana genera cretinos vulgares, la universidad, con su especialización, genera cretinos de alto nivel).

Pero sentirnos, pensarnos, material de paso, aunque nos aligere del peso de prejuicios y dogmas, no nos exime de responsabilidades. Somos material de paso pero tenemos funciones que cumplir… como cualquier material. Si nuestras mentes están dotadas para intentar enfrentar la complejidad del cosmos, el artesano cósmico, figura cara a Deleuze, es uno de nuestros devenires irrenunciables… inevitables. Componer para entender, crear para saber, construir para conocer, son tareas de este artesano que atiende a los más complejos fenómenos universales y a los mínimos detalles de nuestra no menos compleja vida cotidiana.

El arte, como herramienta especialmente dotada para la composición compleja, para la construcción de modelos de comprensión, articulado mediante múltiples estrategias, es uno de esos lugares comunes desde los que se puede tener una vista privilegiada. Y la artesanía cósmica, esa navegación para cartografiar instantes, puede estar hecha de pequeñas puntadas, de hilvanes con los que ir conjugando las superficies de nuestras velas (aunque no nos queden bordadas). Quizá con una intermitencia, un ritmo, podamos llegar a conocer, reconocer, nuestras mentes esquizoides. Mirar a todos lados al mismo tiempo sin sentir el mareo del navegante poco experimentado que sólo es capaz de vomitar con cada cambio de dirección y no lo es para adaptar sus mecanismos de equilibrio aprovechando la fuerza del viento con cada cambio de rumbo.

Que el material de paso esté hecho de pequeñas maniobras no quiere decir que no se esté ante un sistema. El problema de los sistemas nunca ha sido su enunciación, sino su rigidez y cierre. Si un sistema se entendía como algo estructural y programático, hoy día, con maniobras más humildes pero más ágiles, podemos sentir sistemas flexibles y abiertos, hechos con estrategias de adaptación a los cambios del medio y al propio devenir.

Que las vanguardias históricas (frente al estreñimiento de sus predecesores) fueron un vómito necesario –por algún lado había que encontrar la salida- no creo que pueda ponerse en duda. Que al arte no le quedaba más remedio que hacerse un lavado de estómago y destripar sus mecanismos, pues claro. Que después de esos vómitos en escopetazo se perdió la flora intestinal y comenzaron a producirse diarreas, evidente. Y ahora ¿qué? Poco a poco, menos pretenciosos pero más ambiciosos, queremos aquellos intestinos vacíos con unas flora y fauna (de conceptos, estrategias, materiales, etc.) más ricos para digerir el mundo complejo que nos toca vivir. El intestino (no lo olvidemos: ese pliegue convertido en tubo), como el pensamiento, como el arte, como la ciencia, como nosotros, también es material de paso; transitable, permeable, poblado por microorganismos que le ayudan en sus funciones, bien irrigado, flexible, móvil, selectivo, condensador, propulsor, receptor, evacuador, abierto: material de paso.

Ya lo dije en otra ocasión: Pensar el límite, como se piensa el vacío virtual de un intestino. Ni ocupado por una mierda blanda acomodaticia a su contenedor, ni ocupado por el fruto de un estreñimiento pertinaz que angula y rectifica la natural curvatura de las entrañas. ¿Existe un hiato pensable entre lo que llamamos pensamiento sólido y blando?

La idea de material de paso supone el uso del arte como identificador y creador de ritmos y funcionamientos similares sobrevolando acontecimientos diversos: ese bucle de materiales atravesados por conceptos diversos y conceptos atravesados por materiales diversos intentando resolver la complejidad técnica, matérica y conceptual con la máxima capacidad sintética que requiera cada caso.

Resulta a estas alturas cansino comprobar la estulticia de aquellos que siguen aún defendiendo técnicas particulares, exclusivas conceptuales o las insuperables virtudes expresivas de tal o cual material: ¿desestimar el grabado calcográfico por obsoleto, pensar que la fotografía es el arma cargada de futuro, adorar al becerro de oro de la electrónica?, ¿no utilizar recursos del minimal, del expresionismo o del ciberarte por creerlos demasiado caracterizados, demasiado atávicos o demasiado fríos?, ¿pensar que hoy el asunto del arte es el meta-arte, la geo-política, el arte social, el retrato, la composición o la naturaleza muerta?, ¿aplaudir a la instalación en detrimento del dibujo o a la pintura en detrimento de los nuevos medios?, ¿aborrecer del uso del texto en las artes plásticas?, ¿dar a la contención o a la frivolidad un valor sobreañadido por sí mismas?, ¿impedir la entrada de puntos de vista científicos o filosóficos?, ¿recomendar a los artistas que no se hagan pajas mentales cuando la crítica se masturba con sus creaciones?: monofrenias. Es todo demasiado complejo como para continuar desde el arte una historia que la ciencia más reduccionista o la filosofía más cartesiana ya han abandonado. O aumentamos la capacidad de acomodación de nuestra mirada y logramos ver lo que subyace o sobrevuela lo visible, lo enunciable, lo mensurable –investigamos y construimos que pasa más allá (parafraseando a Bachelard, no hay más arte que el de lo oculto)- o seguimos chapoteando en océanos de opiniones que sólo nos miden, nos enuncian, nos miran.

Si reconocemos que la porosidad del pensamiento es el medio natural por donde circula nuestra vida…, si pensamos las ideas como piedras de paso en un arroyo en el que ellas mismas van redondeando sus cantos…, si fragilizamos nuestros peldaños haciéndolos de espejo y ascendemos levemente por ellos…, si dejamos de encogernos de hombros para así dejar de encoger nuestro espíritu…, si navegamos sin marearnos a bordo de todos esos barcos que somos cada uno…, si crecemos por intercalación…, si multiplicamos nuestros ojos sin dividir nuestra mirada. Si… entonces… ya veremos. Hoy por hoy… material de paso.

ENGLISH VERSION

[TRANSIT MATERIAL

“For affirming all chance, making chance a subject of affirmation, is something that only thought can do. And when one tries to play this game outside thought, nothing happens. It is therefore the game reserved to thought and art, where there is nothing save victory for those who have known how to play, that is to say to affirm and branch out chance, instead of dividing it to dominate it, to bet, to win. This game that is only in the mind, and that has no result other than the work of art, is also what turns thought and art into something real and which transforms the reality, morality and economy of the world”.

Giles Deleuze, The Logic of Sense

An old joke, this is a car driver and the blinker lights of his car are not working. He changes the bulbs and ask a passer-by to help him check if they work when he turns them on. The passer-by, who is really eager to help, says: “yes, now they’re working… now they are not working… now they are… now they’re not… now they are… now they’re not…”

We usually speak about being and not-being, life and death , presence and absence, etc. And we get the impression that it is just as in the joke… now it´s working… now it isn’t… now it’s working… now it isn’t… That is, we associate being to working and not-being to not working; life functions and death is the end of its function; presence forces us to attribute to it some function while absence seems to take it away. We are victims and executioners of monotheism, monogamy, our exclusive dedication to our professions of faith in any aspect of life, or fidelity to our very strictly limited coherence: we are products of the myth of Unity. (Edgar Morin says that while everyday life produces common idiots, the university with its hyper-specialization produces high level idiots). By gathering mono-securities with the glue of fear we have become the mono sapiens that makes us so proud today. And all these mono-manias which until now -at least in most of Western world- seemed efficient for the future of the human race have started, some time ago, to generate anxiety and anguish symptoms which are not justifiable in the clinic bunker we have built in order to scare away the overwhelming complexity of the world.

We are less naive that the passer-by in the joke and, knowing that this “now it’s working… now it isn’t… now it’s working… now it isn’t…” is a complex function to signal our change of direction, we begin to guess that the definition of man, of mono-homo sapiens, is a fallacy. Man in some way does not always exist, or at least we are made both of being and not being. we work as human beings in an intermittent manner. what we call man is the more or less rhythmic discontinuous flux of something that evades us.

Light moves in a discontinuous way in our brains and this is not a far-fetched approximation to what happens in our minds. To think that the perception of reality functions in our societies in a way similar to alternating electric current, to blinking, or to the heart beat is not absurd. Neither is it a sign of mental illness of any kind to realize that the wavering between determination-indetermination or definition/-in-definition makes our life -because of its complexity- more difficult but richer, making us dance every day on increasingly fragile quicksand ground. If schizoid personalities become more generalized an begin to share their experiences with their neighbors, mono-phrenia will become a disease.

To accept all this, however, does not leave us untouched. We are going to pay a price for our admission that we are much more fragile than we thought, even if this makes us less docile and freer. We are going to pay a high price for having seen ourselves in a never consummated human flux. we are going to pay (some have already paid or are paying now) for having left the silly un-easiness of the mono sapiens and plunged into the un-easiness of a -schizo sapiens, who has the soul filled with little black hole to condense the surrounding multiplicities and empty little hole to filter the flashes of light of these same multiplicities.

And what to we have? A multiplicity of hyper-filled and hyper-empty holes are dancing in between our minds… in between our lives… in between. This will be our territory, our land, our sky: slippery and discontinuous surface where an intelligent slide is the way to move, surfaces that are constituted in every dance step, cartographies of the moment, sequences of light and shadow where we must find what is possible and not simply what is visible. And all this in a general way, not limited to the minds of artist on the verge of psychosis, intellectuals fed up with worldly affairs or outcasts high on hallucinogens.

But having said this -with a glimpse of vertigo and acceleration, a hint of a future of flux and multiplicity- and after having experienced what we have experienced, we must be extremely careful. Traffic experts say that on rainy days there are usually fewer accidents -drivers are more cautious in their behaviour- but frequently they are fatal ones. This is the key: let it rain, let’s make holes in the safety umbrella, let the sky light shine through, let’s allow chaos and fight against opinion, but well prepared, armed for a world of contingencies and setbacks (a beautiful word of fatal connotations). Let’s lighten the ballast of our fidelity to fear an our coherence which is too constricted by the weight of the past. Let’s make small but precise movements. Let’s discover and construct the motivation. Let’s speed up on rainy days but with all our senses confused and yet paradoxically alert. We do not want to miss anything except our own death, although it is said that we always miss it anyway. Canetti has said: “pessimists are rights. Pessimist are unneeded”. The fact that the floor moves does not imply that we cannot dace, only that we must pay more attention and be lighter, smarter. Sometimes with a broken umbrella   -because life betrays us or because we allow our inner devil to do it- and feeling soaked through, which light weapon will protect us may be… indifferent to us. And it may become indifferent if we start thinking and feeling ourselves transient material. Maybe the problem is that we give too much importance to it and consider it a definite structure and not a self-ironic flux -a blinking light that works even if it is not turned on at any one particular time- which we endow with incredibly lucid pores which can be infused by the light of others and with extremely beautiful spots which may record the kisses of life.

The prefix “-schizo” too frequently linked to words such as psychosis, mental hospital, social danger, lack of contact with reality, etc., and although it is a term that appeals to me precisely for that reason, it may be better to replace it by the more neutral prefix multi. There seem to be multi-minds, minds capable of redistributing their functions; they appear similar to other minds but are endowed with a high vital density. They are multi-minds that work at intervals, with a certain rhythm or intermittence produced by the complexity of every moment and by the intrinsic ability to play and run risks, an unmistakable sign of what is most unmistakably human. However, although thinking about ourselves as passing material may lighten up the weight of prejudices and dogmas, it dies not free us from responsibilities. We are passing material but we have functions to fulfill… just like any material. If our minds are equipped to try to face the complexity of the universe, the cosmic artisan, a dear figure to Deleuze, is one of our irresistible/relentless… inevitable fluxes. To compose in order to understand, to create in order to know, to construct in order to find, these are the tasks of this artisan who pays attention to the most complex universal phenomena and to the minute details of our equally complex day-to-day life.

As a especially appropriate tool for complex creation and for constructing models of understanding articulated by multiple strategies, art is one of the places from which we can get a privileged view. And cosmic craft, the surfing that produces a cartography of moments, can be made of small stitches, of tacking that joins the surface of our sails (even if they are not embroidered). Maybe with intermittence, with rhythm, we may come to recognize and know our schizoid minds. We may be able to look around in all directions at the same time without feeling the seasickness of the inexperienced sailor who can only throw up with every change of direction and cannot adapt his balance mechanism using the force of the wind in every change of course.

Transit material is made out of small operations, but this does not mean that it is not a system. The problem with systems has never been their presentation, but their rigidity and closeness. A system has in the past been defined as something with a structure and a program, but today with more humble yet more nimble operations we can feel flexible and open systems, made with strategies of adaptation to the environment and the flux itself.

That the traditional avant-guard movements (in relation to the constipation of their predecessors) were necessary vomit -a way out to be found somewhere- is something I believe no one can deny. Art has no option but to pump its stomach and rip open its mechanisms, of course. After this intense vomiting the intestinal flora is lost and there is diarrhea, no doubt. And now, What? Slowly, less pretentious but more ambitious, we want the empty intestines witch richer flora and fauna (of concepts, strategies, materials, etc.) so that we can better digest the complex world that we have come to live in. The intestine (let us not forget, a fold turned tube), just like thought, like art, like science, like ourselves, is also transit material: passable, permeable, inhabited by micro-organisms that help it to work, well irrigated, flexible, mobile, selective, condenser, propeller, receiver, evacuator, open: transit material.

 

I said this on an earlier occasion: To think about the limit as we think about the virtual emptiness of an intestine. Neither filled with soft shit that accommodates to its container nor filled with the product of a persistent constipation which curves and straightens the natural curves of entrails. Is there a conceivable hiatus between what we call solid and soft thinking?

The concept of transient material implies the use of art as identifier and creator of similar rhythms and concepts intertwined with diverse materials trying to solve the technical, material and conceptual complexity with the most synthetic approach required in every case.

It is tiring at this point to confront the folly of those who still detent specific techniques, conceptual exclusiveness or the top expressive qualities of this or that material: to exclude chalcographic engraving because it is dated, to think about photography as the medium for the future, to worship the golden calf of electronics? Not to use resources from minimalism, expressionism or cyber art because they are thought to be too idiosyncratic, too atavistic or too cold? to think that the matter of art today is meta-art, geo-politics, social art, portraits, composition or still nature? to applaud installations rather than drawing, or painting rather than the new media? To loathe the use of text in plastic art? To give restraint or triviality an added value in themselves? Not to accept philosophical or scientific points of view? To recommend artists to avoid mental masturbation when critics masturbate with their creations? Mono-phrenias. Things are too complex to continue in art a story that the most reductive science and the most Cartesian philosophy have already abandoned. Either we increase the accommodation ability of our eyes and manage to see what lies below or above what is visible, what can be said, what can be measured -we investigate and build what happens beyond (Paraphrasing Bachelard’s words, there is no art other than that of the occult)- or we continue splashing about oceans of opinions that only measure us, utter us, look at us.

If we admit that the porosity of thinking is the natural medium for our life to pass…, if we think ideas like passing stones in a stream where they are themselves softening their edges…, if we weaken up our stairs turning them into mirrors and we climb up…, if we stop shrugging our shoulders and thus stop shrinking our spirit…, if we navigate feeling no seasickness aboard the boats that we are…, if we grow by insertion…, if we multiply our eyes without dividing our gaze. If… then, we will see. As of today… transit material.]


[1] Escrito en Málaga en 1999 y publicado en 2000 en  el Catálogo del mismo título con motivo de la exposición, también del mismo título en las Salas del Museo Municipal de Málaga.

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