EN ESTE MARCO INCOMPARABLE… /2019/galería Isabel Hurley

Extracto de la hoja de sala de la exposición EN ESTE MARCO INCOMPARABLE…

[…] Dentro de la exposición titulada EN ESTE MARCO INCOMPARABLE… propongo algunas piezas que a pesar de su diversidad formal y temática tienen que ver con el marco, o su idea, de forma explícita o implícita. Aunque se traten aspectos variados de nuestras vidas, y de manera desigual, el elemento de articulación de esas diferencias, paradójicamente, es la separación, algo que resulta tan chocante como común. (Una articulación ósea es la ausencia de hueso, y es gracias a ese vacío que los huesos resultan útiles; igual ocurre en un texto con el vacío entre palabras o letras, que es lo que permite una lectura eficiente). Las piezas, en este caso, están reunidas aquí por la atención prestada a aquello que en ellas se aparta o sirva para apartar -sea marco, sea del resto del mundo, sea distinción por planos materiales, virtuales, texturas, ambientes, conceptos, autoría, etc. Es una exposición como cualquier otra en la que se expone lo que el autor ha elaborado, seleccionado o dirigido y considera digno de diferenciar con cierto énfasis y de exponer a sus congéneres. Pero quizás lo que se considera estimable es aquello que tiene que ver con los elementos de separación o distinción; aspecto este que nos conduce a una explícita meta-artisticidad y a una violencia implícita, emboscada, en la selección “amable” que se corresponde con el hecho de exponer cosas que aparentemente solo tienen que ver con el “arte” o con su mundo.
[…] Como resumen final, podríamos decir que siempre que distinguimos lugares de manera “dura”, estamos expresando que los accesos son limitados, restringidos, y están regidos por una violencia territorial a menudo balizada con la “naturalidad” de lo simbólico. Si queremos acceder a algo fuera de nuestro alcance existen unos exigentes y arbitrarios umbrales que atravesar, unas condiciones de posibilidad para que nuestras opciones se realicen y nos transformen en agentes dignos de transitar ese nuevo y “maravilloso” espacio de la “distinción”. Y entonces las preguntas que vienen al caso podrían ser: ¿Qué he de dejar atrás para acceder a todo eso? ¿Qué clase de violencia sufro o me he de auto-infligir para tener que someterme a un espacio tóxico que requiere de mí semejante dependencia? o ¿qué tipo de naturalización mental, quién sabe si más humillante aún, he de sufrir para destrozar mi dignidad con el fin de sentir el aplauso de los elegidos de este mundo perverso y absurdo de la fama, la corrupción, el éxito y la codicia? ¿Es todo eso más importante que mi sentimiento de independencia, autonomía y emancipación?
En el teatralizado aparte de la galería podemos reflexionar sobre eso antes de volver a salir al mundo; en este, todo vuelve a centellear o a decepcionar del mismo modo en el que lo hacía dentro. En el exterior percibimos que el aparte de la exposición (en la que por cierto ningún marco tiene cualidades físicas convencionales, solo trabajo con su idea o su imagen) no era más que un reflejo del afuera; el buñueliano y paralizante ángel exterminador o no existe o somos todos los que aceptamos los cánones impuestos y abonamos sus tasas. Quizás, como mucho, al salir quepa preguntarse qué nos dejamos en el interior o qué nos llevamos al afuera. ¿Es posible producir algún tipo de emancipación desde la cordial violencia que ejerce este marco incomparable… ?
Joaquín Ivars

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Algunas notas sobre las obras…

OBRA 1. THE AUTHOR IS LIKE A GHOST INSIDE THE FRAME muestra, en un ejercicio auto-paródico, la “aristocracia” de la autoría que se expresa como una sombra enclaustrada por los límites de su propia finitud. Un marco (aunque solo sea metafórico o conceptual) es un zulo donde el artista se autosecuestra (literalmente), se autolimita. Desde ese lugar pretende distinguirse -por mucho que se utilice la farsa relacional o se active la sombra del espectador interactuando con la del propio autor. Se ofrece aquí la separación que supone la proyección de un marco sobre la pared con el fantasmagórico autor en su interior paseándose de un lado a otro interferido desde “fuera del marco” por las oscuras siluetas de los presentes mientras un metrónomo marca, enmarca, el paso del tiempo. 

OBRA 2. UNEXPECTED SELF-PORTRAIT comparte algo de esa autolimitación antes citada; en ella re-titulo como ‘autorretrato inesperado’ la obra de ciertos autores elegidos por diversas singularidades que se corresponden con ejemplos de un cierto canon del arte contemporáneo; es una selección de treinta fotos de obras bastante conocidas de afamados artistas que actúan como autorretratos (por ejemplo: el cuadrado negro se convierte en un autorretrato de Malévich o el retrato de Gertrude Stein, en un autorretrato de Picasso). Aunque un cierto humor o sarcasmo (no en todos los casos) puede estar acechando tras este tipo de obras de manipulación del trabajo de otros, se puede afirmar el modo autoral de cada uno de los nombres seleccionados por lo que ha conseguido producir, por las obras que los “expresan”; así podríamos concluir que ese es su retrato, su “auténtico autorretrato” (en este caso enmarcados en simulacros digitales de marcos dorados que connotan extemporáneamente cada una de las obras).

OBRA 3. POSTHUMOUS (Ars Postuma) representa el glamour, la exclusividad y el éxito social del que está destinado a pisar la alfombra roja; el cambalache de una simple transposición de esa connotada alfombra hacia la pared nos habla de los contenidos del arte más cercano a la mercadotecnia de la fama y al capitalismo simbólico, una suerte de “primero la fama (o el manejo del contexto) y luego la obra”. En este trabajo se presentan rectángulos recortados de la alfombra roja y su traslado del suelo a la pared, lugar en el que adquieren el formato de “cuadros”; un ejercicio de cinismo que ejerce sobre la misma banalidad del material una suerte de “plusvalía autoral y artística”.

OBRA 4. OLD FASHIONED trata la autoimagen y el narcisismo que -al reflejar sobre un espejo nuestra imagen que siempre, lo queramos o no, resulta pasada de moda-, nos impelen compulsivamente a un tiránico y sorprendente cambio de look del que el “sistema arte” no escapa. Esta obra devuelve la imagen invertida de la realidad en un espejo que nos advierte, como en una vanitas, del tempus fugit o de la obsolescencia programada que afecta incluso a toda la exposición de la que forma parte. Old-fashioned trastoca no solo lo que poseemos sino que solivianta lo que ahora somos y nos advierte acerca del misterioso olvido del futuro.

OBRA 5.  RE-ACTION PAINTING (Shadow Art in the Museum) es el ejemplo de un relato museístico y unos modos de montaje. Se muestran en series fotográficas las sombras de los marcos de los cuadros colgados sobre paredes de “talentoso y atrevido diseño museográfico” (un “sofisticado” modo de hacer que añade al arte del pasado una paradójica pátina de actualismo con el fin de popularizar sus contenidos y aumentar sus ‘audiencias’). En las series de fotos se aprecian distintos colores, texturas y acabados de paramentos en los que, como pinturas “re-activas” se proyectan las sombras de los cuadros; y cada serie está acompañada de un atril musical en el que se sustenta un dispositivo de video, una tablet, que “documentalmente” y a modo de partitura nos aproxima a la insospechada atención prestada a la proyección de las sombras de unos marcos reales frente a la falta de interés mostrada por sus contenidos “más importantes” (los cuadros del propio museo).

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