RETRATOS DEL SILENCIO | ivars, 1999

RETRATOS DEL SILENCIO, 1999

[Salón Rossini, Teatro Cervantes de Málaga (Ciclo Pensar el presente. Tensiones del arte contemporáneo), 1999]

https://www.joaquinivars.com/ver-proyecto/retratos-del-silencio-ivars-1999/

Durante una conferencia del profesor y crítico de arte Martí Perán (titulada La ruta del silencio. Espacios de la contemporaneidad) en el Salón Rossini del Teatro Cervantes de Málaga (Ciclo Pensar el presente. Tensiones del arte contemporáneo) voy realizando fotografías con una cámara analógica de 35 mm de tipo reflex a todos los asistentes que -en respetuoso silencio, y atentos a lo que está diciendo el ponente- se muestran algo incómodos con el proceso fotográfico que estoy llevando a cabo; nadie se siente a gusto con la “interferencia” y con la percepción de que está siendo fotografiado desde muy cerca por otra persona: cuando mi presencia le impide, puntualmente, la visión de la escena principal del conferenciante hablando o leyendo, o cuando siente el objetivo de la cámara próximo a su rostro y oye el clic correspondiente de apertura del obturador de la máquina que le registrará en el film, o cuando escucha el sonido de arrastre de la película. Deambulo durante unos tres cuartos de hora por la sala entre el público, entre las filas de sillas, haciendo y repitiendo el gesto fotográfico ante los rostros de todos los asistentes menos del conferenciante, al que no enfoco en ningún momento. A medida que acabo los carretes, los voy sacando de la máquina y los deposito sobre una bandeja que porta un asistente que está a la vista de todos desde el principio de la acción. (Me ayuda un asistente porque tengo una de las manos lesionada y hay acciones que no puedo realizar yo solo; apenas puedo sujetar la cámara y disparar cada fotografía). Una vez finalizada la charla, y con la ayuda del asistente, comienzo a sacar los rollos de película de las correspondientes carcasas. Luego troceamos cada película, cada rollo, con unas grandes tijeras, de manera absolutamente arbitraria en segmentos de unos tres centímetros y medio (aproximadamente lo que ocuparía un fotograma) y comienzo a repartir entre los asistentes al acto, que seguían atentamente la conferencia, esos fragmentos velados por la luz, y por tanto ya sin información visual. Todos cogen su segmento de película y parece que muchos quedan más relajados (no quedará registro de su paso por este evento), y quizás un tanto perplejos (todas esas fotos realizadas compulsivamente e intimidatoriamente y cuyo resultado final consiste en un un contenido aleatorio y sin posibilidad de revelado; nadie puede saber qué hubo en un momento dado en cada uno de esos segmentos de película) . Yo quedé también muy tranquilo, y no atendí en absoluto a la conferencia; una vez terminada mi acción, me marché de allí en silencio, como entendí que correspondía hacer.

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